Una boa suelta en Colegiales: la campaña publicitaria de un paseador de perros que puso en vilo todo un barrio porteño

2026-07-20 15:33:30 - ARGENTINA

La historia comenzó en las calles de Colegiales. Durante los últimos días, carteles pegados en postes y frentes de viviendas alertaban sobre la desaparición de "Piti", una supuesta boa de más de tres metros que se había escapado de la casa de un vecino. El aviso despertó curiosidad y preocupación entre los vecinos del barrio.

Días después, la historia sumó un segundo capítulo. Un flyer comenzó a circular por grupos de WhatsApp con una frase imposible de ignorar: "¿No querés salir porque hay una boa suelta? No te preocupes. Yo te paseo a tus perritos con mucho amor, paciencia y responsabilidad, mientras vos te quedás tranquilo/a en casa". Muchos creyeron que se trataba de una nueva alerta relacionada con la serpiente y no dudaron en reenviarla. Recién horas más tarde trascendió que la historia de la boa suelta era en realidad una campaña publicitaria de un paseador de perros que quería promocionar su servicio.

La campaña publicitaria funcionó demasiado bien. La inquietud aparecía sobre todo entre quienes tienen mascotas. Marta Laborda, vecina de la zona desde hace más de veinte años, vive con dos gatos que suelen pasar buena parte del día en el patio de su PH. "La verdad que el hecho de que haya una boa suelta me genera mucha angustia. Yo no sé cómo alguien puede tener eso de mascota y que encima se le escape", contó.

A pocas cuadras, un hombre que paseaba a su perro también daba crédito al mensaje. "La noticia me sorprendió muchísimo. No es que tenga miedo de salir, pero sí caminás distinto. Mirás más los jardines, las obras, los garajes abiertos. Como dicen que está suelta, uno presta atención", explicó mientras recorría la zona con su mascota.

Sin embargo, no todos los vecinos estaban al tanto. En una verdulería sobre Céspedes, un empleado escuchó la consulta y respondió sorprendido: "¿Una boa? No, la verdad recién me entero. No me llegó el mensaje. Pero no me extrañaría, la gente a veces tiene todo tipo de animales y me parece una ridiculez". La escena se repetía con otros vecinos. Mientras algunos hablaban con preocupación sobre la supuesta serpiente, otros seguían con su rutina completamente ajenos a una historia que ya circulaba con fuerza en distintos grupos de WhatsApp.

Quizás el éxito del flyer tenga una explicación sencilla. Colegiales conserva buena parte de su identidad residencial. En pocas cuadras conviven casas bajas, PH con largos pasillos, patios llenos de plantas, garajes abiertos, terrazas comunicadas entre sí y edificios en construcción que modifican lentamente la fisonomía del barrio. Hay jardines, medianeras cubiertas por enredaderas, rincones oscuros y obras con materiales apilados. Un escenario que, por unos segundos, hacía que la idea de una serpiente escondida no sonara completamente descabellada.

El mensaje, además, aprovechaba una historia que ya era conocida por muchos. Días atrás habían aparecido carteles en la zona que advertían sobre la desaparición de "Piti", una supuesta boa de las vizcacheras de más de tres metros que habría escapado de una vivienda del barrio. Según esa versión, se trataba de un ejemplar dócil, criado en cautiverio y acostumbrado al contacto con personas. Ese contexto hizo que el flyer viral resultara todavía más creíble.

La boa de las vizcacheras (Boa constrictor occidentalis), también conocida como lampalagua, es una serpiente típica del Chaco seco argentino. No posee veneno. Como todas las boas, captura a sus presas mediante constricción: las envuelve con su cuerpo y ejerce presión hasta impedirles respirar. En estado silvestre se alimenta de pequeños mamíferos, aves y reptiles.

Las hembras pueden superar los cuatro metros de longitud y, aunque su tamaño impone respeto, los especialistas coinciden en que no suelen atacar a las personas ni las consideran una presa. Sin embargo, como cualquier animal silvestre de gran porte, pueden defenderse si se sienten amenazadas o acorraladas.

Mientras tanto, en las veredas de Céspedes y Zapiola la mañana transcurría con la tranquilidad habitual. Los albañiles entraban a las obras, los repartidores dejaban pedidos y los vecinos hacían las compras del día. Sin embargo, varios caminaban mirando con más atención los jardines, los canteros y los garajes abiertos. Horas más tarde se supo que el flyer que había disparado esa preocupación no era una alerta real, sino una campaña publicitaria que había logrado exactamente su objetivo, que un barrio entero creyera, aunque fuera por unas horas, que una boa andaba suelta.

Fuente: google.com