El argumento
central de quienes critican el escaso desarrollo económico es que en la
Argentina los impuestos son más que las ganancias. Esa premisa se exhibe con
brutalidad en Misiones, acosada por políticas fiscales mucho más laxas, como el
caso de Paraguay o con una agresiva política económica, como en Brasil y sus “lojas
free” que se multiplican en las ciudades espejo en toda la frontera. Los costos
de logística y los impuestos se combinan para derrumbar la competitividad de la
producción misionera y también de los precios para el consumidor.
Terminar
con ese estigma es el objetivo central del Proyecto Misiones que puede
convertirse en ley la semana que viene y que, se espera, se pueda poner en
práctica el mismo 2 de enero, para que todo el territorio esté total o
parcialmente libre de impuestos nacionales.
“Para las empresas que comercialicen bienes o
servicios dentro del territorio misionero, la implementación de la zona
aduanera conlleva a una reducción sustancial de los costos impositivos
nacionales debido a que en el valor del bien o servicio que ofrecieran, ya no
estarían alcanzados por el Impuesto al Valor Agregado, impuestos internos,
Débitos y Créditos, impuesto a las Ganancias, entre otros, que en su conjunto
representan aproximadamente un 30 por ciento del valor final . Esto dotaría de
competitividad, generando que la brecha actual con Paraguay o Brasil se
reduzca, por lo que la plata que antes se filtraba quedará en el comercio local”, explica Martín Leiva
Varela, director general de Ingresos y Finanzas del ministerio de Hacienda de
Misiones.

En
una Provincia que registra la inflación más alta de la Argentina -al igual que
el NEA-, bajar los costos y precios en 30 por ciento pondría en igualdad de
condiciones al consumidor local y podría aplacar la necesidad de ir a Encarnación
en busca de mejores precios, aunque circunstancialmente, en esta coyuntura no
convenga por el dólar alto.
Es
difícil calcular el impacto que eso tendría en la economía de Misiones, porque
las referencias son pocas, aunque un parámetro pueden ser los diez mil millones
extra que circulan en el comercio local por las fronteras cerradas. Pero el
optimismo es mucho. “Puede cambiar la
economía para siempre”, sentenció el empresario Roberto Enríquez, conocedor
del mercado de la construcción y el turismo. “Sólo en Ganancias me ahorro seis millones de pesos”, confió otro
dedicado a la alimentación, luchador incansable contra las asimetrías. “Es momento de invertir más en Misiones”,
sugirió Nicolás Brea, dedicado a los combustibles.

Lo
cierto es que los precios se pueden derrumbar en un 30 por ciento promedio o
más. Por caso, en la carne, según la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo
de Argentina, con un precio promedio de 372 pesos por kilogramo, los impuestos
representan el 29 por ciento de ese valor ($108,55).
Del
precio de la carne, los costos de la cadena representaron $251,50. Los
impuestos sumaron $108,55 y el resultado de la cadena alcanzó los $11,83. De
esos impuestos, el 76% son nacionales (impuesto a las ganancias, IVA, e
impuesto a los créditos y débitos).

Lo
mismo se evidencia con otros artículos. Un auto valuado en un millón de pesos
se compone por 210 mil pesos de IVA, 45 mil pesos de Ganancias, 28 mil del
impuesto al Cheque y tres mil de las participaciones societarias: en total, 29
por ciento o 286 mil pesos, sin contar todavía con los tributos provinciales y
la ganancia de las concesionarias. Los componentes no impositivos, como las
chapas, motor, mano de obra, llegan solo a 452 mil, de un precio final de un
millón.

De
un kilo de pan, valuado en 110 pesos, 20 pesos se explican por impuestos
nacionales, mientras que en un remera de mil pesos, 445 pesos se explican por
impuestos nacionales y la seguridad social.
Eliminando esos
impuestos, una remera debería bajar a la mitad en Misiones y los costos de
producción se achicarían en la misma manera. El desafío está entonces, en poner
en práctica la ansiada competitividad.

(Fuente: economis.com.ar)(Fotos: portada/Periodata - encabezamiento de columna/archivo)