Este domingo
12 de abril, el Sumo Pontífice, celebró la misa de Pascuas de Resurrección, en
el cierre de una Semana Santa muy particular y con una Basílica de San Pedro
completamente vacía por la pandemia de coronavirus que azota a todo el Planeta.
También oró por todos y pidió “unidad y solidaridad" e impartió la
bendición Urbi et Orbi a la humanidad y a toda la creación.
Durante
la Homilía, que fue transmitida para todo el mundo, el Papa le habló a los
enfermos y a los familiares de personas que fallecidas por el coronavirus: “Hoy pienso sobre todo en los que han sido
afectados directamente por el coronavirus. Que el Señor de la vida acoja
consigo en su reino a los difuntos, y dé consuelo y esperanza a quienes aún
están atravesando la prueba, especialmente a los ancianos y a las personas que
están solas. Que conceda su consolación”.

Además
rezó por todo el personal sanitario, a las autoridades y a todos los que
trabajan en los servicios esenciales.
Francisco
se refirió sobre las millones de personas que se quedaron sin trabajo o que
“tienen un futuro incierto” por la pandemia, e invitó a los gobernantes a “que encarnen la búsqueda del bien común de
todos los ciudadanos para permitir que todos puedan tener una vida digna”.
También
el Papa hizo un llamado para que se actúe a favor de los más débiles y sostuvo,
“este no es el tiempo de la indiferencia,
porque el mundo entero está sufriendo y tiene que estar unido para afrontar la
pandemia. Que estos hermanos y hermanas más débiles, que habitan en las
ciudades y periferias de cada rincón del mundo, no se sientan solos”.
Francisco
renovó su pedido para finalizar de inmediato todas las guerras y a poner por
encima de los conflictos la vida de todos los seres humanos, así como a poner
fin al comercio de armas: “No es este el momento para seguir fabricando y
vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para
cuidar personas y salvar vidas.

“Las palabras que realmente queremos
escuchar en este tiempo no son indiferencia, egoísmo, división y olvido.
¡Queremos suprimirlas para siempre! Esas palabras pareciera que prevalecen
cuando en nosotros triunfa el miedo y la muerte; es decir, cuando no dejamos
que sea el Señor Jesús quien triunfe en nuestro corazón y en nuestra vida”, manifestó el Papa.
Por
otro lado, a través de una carta dirigida a los movimientos sociales por el
Domingo de Pascuas, Francisco reclamó la aplicación de un "salario
universal" que garantice un piso de ingresos para toda la población.
"Tal vez sea tiempo de pensar en
un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles
tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan
humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos", pidió el Sumo Pontífice.
La
idea de un "Salario Universal", que impactaría especialmente en el
universo de la economía popular que agrupa a los trabajadores informales, ya
estaba presente en un sector del Frente de Todos y la había expresado
públicamente el sábado el diputado nacional Itai Hagman, cercano al líder de la
CTEP, Juan Grabois, quien hace tiempo impulsa la medida.
(Fuente: minutouno.com)