Uno de los
más talentosos compositores e intérpretes y de los máximos referente del
chamamé, dijo que “este ritmo genera magia en las personas”, emocionado apuntó
que “es el sonido de mi infancia”.
Una
noticia muy esperada por todos. El Comité Intergubernamental para la
Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO,
se reunió este miércoles 16 de diciembre y declaró al chamamé como Patrimonio
de la Humanidad.
La
postulación de esta manifestación cultural, que comprende un estilo de música y
danza propios de Corrientes y todo el Nordeste argentino, se había realizado
también en 2018 para que integrara la lista representativa.

Sin
embargo, la XIII Asamblea de la Unesco objetó la propuesta. El Comité
Evaluador, una instancia previa a la Asamblea, consideró que faltaban algunas
cuestiones técnicas. No existía, a nivel nacional, un catálogo de bienes
culturales intangibles en los que el chamamé estuviera inscripto: antes de ser
universal debía ser local.
Ese
catálogo se hizo y resueltas las cuestiones formales, en estos días el gobierno
argentino supo que el Comité había recomendado que se diera curso a la
presentación.
El
chamamé es una danza con raíces indígenas guaraníes, con una base musical que
con el tiempo se sumaron influencias jesuitas y europeas. Un ritmo
originalmente indígena, perfeccionado con el tiempo, con la suma de distintas
influencias.
“Estamos muy felices. Me parece que
esto del Patrimonio Cultural Intangible para la humanidad, este nombramiento de
la UNESCO sobre músicas del mundo es una mirada para cuidar las transmisiones
que pasaron de generación en generación”, destacó el Chango Spasiuk en una
entrevista.
Y
agregó sobre la expansión de estos sonidos: “Arrancó
en Corrientes y se expandió al resto de la Argentina, Brasil, parte de Paraguay
y Uruguay. También llegó con fuerza a lugares como el conurbano bonaerense
donde los hijos y nietos recibieron la tradición familiar”.
“No es solo música y danza. Es una
herramienta con la que uno se identifica y permite pararnos ante el Mundo.
Antes fue con el tango y ahora se suma el chamamé junto a lo barroco, los
jesuitas, los pueblos originarios, lo afro. La diversidad es un tesoro y me parece
más que meritorio este nombramiento” remarcó Spasiuk.
El
músico definió que sigue siendo su “canción
de cuna” y “el sol de mi vejez”. “Es el sonido de mi infancia, un movimiento
sonoro maravilloso que nos invita a investigar. No es una mezcla. El acordeón
vino con el inmigrante europeo y en ese momento definió a esta música”.
Relacionado
históricamente con la provincia de Corrientes, este estilo tiene sus variantes
en Entre Ríos, Formosa, Santa Fe, Chaco y Misiones. También lo podemos escuchar
en el Norte y Este de Santiago del Estero. Con el tiempo, se sumaron otras
influencias. Un ritmo originalmente indígena, perfeccionado con el tiempo, que
incorporó otros sonidos.

(Foto: Télam)
-Reseña histórica y referentes
del chamamé
Se desarrolló con fuerza desde la
década del ’20. Con los años, aparecieron los primeros referentes del estilo
como Mario del Tránsito Cocomarola, más conocido como El Taita del chamamé, uno
de los músicos más influyentes con cerca de 400 composiciones, que incluyen
algunos clásicos como: “Kilómetro 11”, “Puente Pexoa”, “Rincón dichoso” y
“Retorno”.
Antonio Tarragó Ros (P), conocido como
El Rey del Chamamé, se destacó a lo largo de sus años de carrera con su
acordeón y grabó 19 discos y compuso cerca de 200 canciones, muchas de ellas
forman parte del cancionero popular como “El desconsolado”, “Por que te
fuiste”, “El prisionero”, “Madrecita”, “Caña con ruda”, “El afligido”, “Villa
Constitución”, entre otras.
Antonio, su hijo, se incorporó desde
muy joven a su banda como acordeonista. También su nombre forma parte de las
celebridades del chamamé, con una gran cantidad de discos editados y sus
colaboraciones con distintos artistas como León Gieco, con el tema “Canción
para Carito”.
Ernesto Montiel, conocido como el
Señor del Acordeón, también fue otro de los pioneros de la música litoraleña.
En 1942 formó el Cuarteto Santa Ana, junto con Isaco Abitbol, el primer
conjunto de chamamé que alcanzó la fama masiva. Entre sus canciones exitosas se
destacan “General Madariaga”, “Ñatita”, “Don Chirú”, “Padrino Tito”, “Martínez
Gutiérrez”, “Villancico correntino”, “Valsecito navideño”, compartiendo la
autoría con otros músicos del estilo.

Ramón Gumercindo Cidade, bautizado
como Ramón Ayala, cantautor, escritor, poeta y pintor, es otro de los artistas
que se sensibilizó con la música del litoral. Con su atuendo de gaucho, sombrero
negro, bombacha y botas, su voz y su guitarra brillaron en grandes canciones
como “El mensú”, “El jangadero”, “El cosechero”, representando la tierra roja y
caliente de su Misiones natal, los temas guaraníes, las polcas, en definitiva,
toda la música de su región.
Ramona Modesta Onetto, conocida
artísticamente como Ramona Galarza, fue otra de las figuras del género. Tuvo
éxito internacional, principalmente en Paraguay y los Estados Unidos, donde
participó de un show en el Carnegie Hall. En 1985 y 1995 recibió un Diploma al
Mérito de los Premios Konex como una de las cinco mejores cantantes femeninas
de folklore de la última década en Argentina.
Teresa Parordi es otra de las artistas
que incursionó en el chamamé. Es autora de más de 300 piezas como “Elvira
Yeho”, “La changa de los domingos”, “Mbae pa’ Doña Froileana”, “Carta a la
Abuela Emilia” y “Cielo de Mantilla”, entre otras. Recibió varios premios por
su destacada carrera como el Gardel, el Fondo Nacional de las Artes y el Konex,
entre otros.
Fue declarada “Ciudadana Ilustre” de
Buenos Aires en 2006. Se desempeñó como Ministra de Cultura de la Nación y
antes como Directora del espacio Ecunhi (Espacio Cultural Nuestros Hijos),
perteneciente a la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
Los
grandes instrumentistas del género: Raúl Barboza, Rudi y Nini Flores y Chango
Spasiuk, entre otros, le dieron su toque mágico a las más bellas
interpretaciones, a quienes se suman también los nuevos compositores y letristas como Mario Bofill.
(Fuente: TN)(Foto de portada: La Nación)