Ocurrió a la altura del kilómetro 65,
ramal Campana, de la autopista Panamericana. Poco antes de las 5, una pareja
detuvo su auto al costado de la ruta, en el área verde, luego de que una de sus
ruedas se pinchara. Ambos descendieron del vehículo. Mientras sacaban
herramientas y la rueda de auxilio, la pareja fue embestida de lleno por un
camión con acoplado.
El hombre
perdió la vida en el acto, mientras que la mujer fue trasladada grave en
ambulancia. Al ser entrevistado por personal policial y de la autopista, el
chofer del camión habría manifestado que, al momento de atropellar a la pareja,
se encontraba cansado. Aunque restan las pericias, para determinar
responsabilidades, cabe destacar la posibilidad de que el chofer del camión
perdiera el control y se despistara al quedarse dormido, impactando contra la
pareja y el auto.
Este
hecho se suma a muchos otros relacionados con la conducción nocturna. La noche
triplica el riesgo de morir en un siniestro de tránsito. Durante la noche,
disminuye la visión, la apreciación de las distancias y la velocidad se ve
alterada por la falta de referencias; se producen limitaciones psicofísicas y
aunque no lo notemos nuestra atención y concentración decaen, y nuestra
actividad refleja y respuestas se lentifican; además, existe el peligro del
encandilamiento, que produce una especie de ceguera momentánea. Al conducir
cansado o con sueño la atención se dispersa, se hacen más lentas las reacciones
y se altera la capacidad de juzgamiento de las situaciones.
(Fuente Infobae –
Resumen de Asociación Civil Luchemos por la Vida)
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