Entre la hora
20 y 21.30 de este lunes 21 de diciembre, Júpiter y Saturno se cruzaron en el
cielo nocturno y, por un instante, brillaron juntos como si fueran un solo cuerpo
celeste. Los astrónomos explican que si bien las conjunciones planetarias como
esta no son eventos cotidianos, tampoco son particularmente raras.
Los
especialistas afirman que estos dos planetas, es como que formaron un "planeta
doble", un fenómeno que no ha sido visible desde la Edad Media, hace casi
800 años. Luego de un ciclo que dura 20 años quedan alineados de tal manera con
la Tierra, que da la impresión de que van a chocar, aunque en verdad los
separan cientos de millones de kilómetros.

A
Saturno le demanda 29 años dar la vuelta al Sol, mientras que Júpiter, el más
grande de los dos, tarda 12. Así, la Gran Conjunción corresponde "al
tiempo que necesitan los dos planetas para encontrar posiciones relativas
similares respecto a la Tierra", señaló a la agencia de noticias AFP
Florent Deleflie, del Observatorio de París.
La
conjunción de este año ha sido diferente por al menos dos razones. La primera
es el grado en que los dos planetas estarán alineados. El brillo fue notorio a
la hora de la observación, los ojos del Mundo dieron lugar a una particular
serie de sensaciones y la cercanía de la “Navidad” hizo que la Fe inundara las
almas. (La Nación)

-La Leyenda de la
Estrella de Belén
Según
la tradición cristiana, es el astro que guió a los Reyes Magos al lugar del nacimiento
del Niño Dios. El Evangelio según San Mateo menciona que los Reyes Magos vieron
aparecer por el Oeste la Estrella de Belén, aunque no aclara si se trataba de
un planeta, una estrella o cualquier otro fenómeno astronómico. Según los
escritos, los sabios viajaron siguiendo la estrella y esta se detuvo sobre el
lugar en el que Jesús había nacido.
Los Reyes Magos lo asociaron al Rey de los
Judíos. De haber sido astrónomos griegos o romanos podrían haber asociado la
estrella de Belén con la estrella polar, el planeta rey y Régulo, la estrella
rey. O si venían de Babilonia, lo podrían haber asociado el planeta Saturno
(Kaiwanu). En todo caso, bien podría tratarse de la estrella Sirio, a la que
apuntan los "tres reyes" del cinturón de la constelación de Orión. (Wikipedia)
