Cuentan los
testigos que “en un momento, Dib perdió el control y, de improviso, atacó con
violencia a Monseñor. De este primer ataque se siguió la rotura del asiento en
que estaba sentado el Obispo”, hecho que más tarde fue ratificado a través de
un comunicado de la Diócesis de San Rafael.
Por el hecho, el cura párroco “fue suspendido
y prohibido de todo uso de su ministerio sacerdotal”, agregó el texto oficial.
La
agresión tuvo lugar dentro del Obispado cuando Taussig compartía una reunión
con Dib, quien es Vicario de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de la
ciudad de Malargüe, también del sur provincial.
El motivo del encuentro fue “ofrecer a Dib la oportunidad de un descargo
sobre su participación en los hechos ocurridos el pasado día 21 de noviembre”,
en el marco de unas protestas por el conflicto que se produjo en torno al
cierre del Seminario Santa María Madre de Dios, indicó el área de prensa del
Obispado.
Dib
sería quien días atrás habría alentado a fieles a realizar un escrache al
Obispo tras la decisión de cerrar el seminario local.

«El Derecho Canónico, en su cánon
1370, declara que si un clérigo usa violencia física contra el obispo, incurre
automáticamente en la censura de Suspensión, por lo cual quedó suspendido
automáticamente por el hecho realizado, y Camilo Dib tiene prohibido todo uso
de su ministerio sacerdotal”, agregaron.
Tras
este primer ataque, los presentes “intentaron
detener la furia del sacerdote que, a pesar de todo, una vez más intentó atacar
al Obispo que, gracias a Dios, pudo ser cubierto por uno de los presentes,
retirándose de la oficina en la que se encontraban”, indicaron.
Luego,
cuando todo parecía haberse serenado, Dib volvió a enardecerse y, fuera de sí,
trató de atacar una vez más al obispo que se había retirado al comedor del
Obispado.
Finalmente
“fue el padre Alejandro Casado, quien
acompañó al atacante y lo sacó fuera del Obispado, retirándose ambos
definitivamente en su vehículo”, señalaron.
El
cierre del seminario se dio en el marco de una disputa por el incumplimiento de
algunos sacerdotes que se negaban a dar la hostia en la mano a los fieles en
vez de hacerlo en la boca, tal como lo indica el protocolo sanitario por la
pandemia de coronavirus.
Tras
esa decisión, la comunidad católica local teme por el destino de los
seminaristas que cursan en San Rafael actualmente, y no saben dónde y cómo
continuarán su carrera vocacional el año próximo.
En las protestas se leyeron carteles
que decían «Monseñor traidor», «Lobo
vestido de cordero», «Estamos
huérfanos de pastor», «No al cierre del seminario», «Pedimos un visitador apostólico», mientras similares mensajes
fueron colgados frente a la sede del obispado en San Rafael.
(Fuente: Télam)(Fotos
gentileza: Será Justicia y TN)