Bruno Covas,
intendente de la ciudad de San Pablo, la mayor de América del Sur y la más rica
de Brasil, informó que se registró la primera víctima fatal de coronavirus
Covid-19, por falta de acceso a una cama de terapia intensiva, a raíz del
colapso en el sistema sanitario que afecta a todas las regiones.
"Lamentablemente una persona en
la ciudad murió por no poder conseguir una cama. También estamos en
colapso",
dijo Covas al canal GloboNews, ante el cual comentó la falta de estructura de
fiscalización de su propia gestión para decretar el confinamiento total
(lockdown).

"Estuvo a media hora de recibir
una cama de terapia intensiva, pero no resistió", confirmaron los voceros.
En
ese marco, el jefe municipal de San Pablo anunció que se anticiparán feriados
para permitir una reducción de la circulación de personas en la megalópolis con
12 millones de habitantes, 7 millones de automóviles y una región metropolitana
que alcanza los 22 millones personas.
Covas
suspendió las clases presenciales en la ciudad de San Pablo, la más afectada
por la pandemia, hasta el 5 de abril.

El
alcalde dijo que el sistema de terapia intensiva está ocupado en varias
regiones de la ciudad y que el porcentaje total es del 88%, inferior al 91% del
estado de San Pablo, que está en la fase de emergencia de la cuarentena.
El
diario O Estado de Sao Paulo había informado que 88 personas murieron en 24
municipios paulistas por falta de acceso a camas sobre todo porque las víctimas
de la variante P1 del virus, la cepa del Amazonas, precisan estar más tiempo
internadas y entubadas en terapia intensiva,
El
laboratorio federal Fiocruz afirmó que Brasil vive la peor crisis sanitaria de
su historia con 24 de los 26 estados más el distrito federal de Brasilia en
colapso, con más del 80% promedio de ocupación de camas.
Brasil ya alcanzó un promedio
diario semanal de muertes superior a las 2.000.

En
medio de este preocupante panorama el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se
declaró "feliz" al respaldar las manifestaciones contra las
cuarentenas que sus activistas realizaron frente a las medidas de
distanciamiento determinadas por gobernadores para combatir el colapso del
sistema sanitario.
"Lógicamente me hizo feliz, a
todo Brasil le gustó, se demostró que el pueblo está vivo. El sentimiento
democrático está en vigor, queremos nuestra libertad y que todos respeten la
Constitución",
dijo Bolsonaro anoche a sus seguidores, según publicó hoy un canal de noticias
bolsonarista en YouTube.
Bolsonaro
contradijo a su designado ministro de Salud, el cardiólogo Marcelo Queiroga,
quien defendió el distanciamiento para combatir en forma coordinada la
explosión de la pandemia.

Desde
el inicio de la pandemia el mandatario de ultraderecha se negó a apoyar la
recomendación científica de aplicar cuarentenas y usar barbijos, hecho por el
cual la oposición pidió su juicio político por "genocidio sanitario".
Bolsonaro
comentó con sus seguidores críticas al cierre de comercios en Rio Grande do
Sul, estado fronterizo con Misiones y Corrientes, que se encuentra en colapso
desde hace 17 días con récord de muertos por Covid-19.
Brasil
acumula 284.775 muertos y es el epicentro actual de la pandemia. El miércoles
batió récord de contagios, 90.303 en un día, con 2.648 muertos.
(Fuente: minutouno.com)