Los
especialistas, Ernesto Resnik, Mario Lozano y Daniela Hozbor respondieron la
consulta sobre si las personas se seguirán contagiando o transmitiendo el virus
después de ser inoculadas, una pregunta que se viralizó tras la noticia de que
el Presidente, Alberto Fernández, se había contagiado.
A medida que el proceso de
inmunización masiva avanza, los interrogantes también se modifican. Días atrás,
el Ministerio de Salud comunicó que, como estrategia epidemiológica, decidía
diferir la segunda dosis hasta 12 semanas para que más gente esté protegida en
menos tiempo. Según la plataforma vacunal, luego de los 21 o los 28 días, la
primera dosis puede conferir desde un 60 a un 80 por ciento de protección. Pero
en la extensión del proceso, y sobre todo después de que el Presidente Alberto
Fernández comunicara que se enfermó, surgen preguntas acerca de si las personas
se seguirán infectando y seguirán contagiando tras recibir una o dos dosis.

-Los especialistas
Ernesto Resnik, Mario Lozano y Daniela Hozbo responden
“Como sabemos, la gente responde de modo
distinto: hay individuos, cuyas defensas son tan fuertes, que ni siquiera
advierten que tuvieron la enfermedad; mientras que hay otros que se pasan meses
en el hospital luchando porque su inmunidad arranque y logre vencer al
patógeno”, dice Ernesto Resnik,
biólogo molecular y biotecnólogo argentino que reside en Estados Unidos. “La inmunidad por vacuna no es diferente a
la inmunidad por el virus cuando nos enferma. Lo que se espera es que genere
una protección que sea capaz de vencer al coronavirus. Si lo neutraliza, en
teoría, ese individuo no debería contagiar a otros porque al vencerlo lo que
logra es impedir su reproducción”, agrega.
Para el virólogo del Conicet Mario
Lozano, “los cambios se producen de
diferente manera en cada persona. Así, habrá algunas que responden bien y están
completamente protegidas a la semana de la inoculación y otras que demoran más.
Se supone que a las tres semanas hay una excelente protección”. “Con una dosis
de Sputnik V se alcanza un 80 por ciento de eficacia. Ello no nos permite
afirmar que todos dejarán de infectarse, pero sí que solo el 20 por ciento
desarrollará algún síntoma luego del contagio. Lo que también se sabe es que
aquellas personas que desarrollen síntomas lo harán de forma leve y no
requerirán internación”, subraya.

-El alcance de las dosis
Cuando el virus se neutraliza, no
puede ingresar a las células y si no lo hace, no se reproduce en millones de
copias al interior del organismo. En efecto, la carga viral de un vacunado
debería ser menor y, como resultado, infectar menos a otros. “Por lo que estamos viendo, en base a los
datos compartidos desde Israel y algo de Gran Bretaña, eso es lo que finalmente
ocurre. Sin embargo, no hay que desestimar que habrá personas que desarrollen
una respuesta inmune leve y, potencialmente, al recibir el virus luego de ser
inmunizados puede que lo contagien. Al menos en proporciones menores”,
explica Resnik. Es por este motivo, esencialmente, que de acuerdo a lo que
suelen afirmar los especialistas, la vacuna es una herramienta medular pero no
es la única que debe emplearse al momento de combatir la pandemia. Los cuidados
básicos ya internalizados (higiene de manos, barbijo y distancia), más aquellas
pautas que se están imponiendo (la ventilación cruzada de espacios, la medición
de CO2) se ubican como claves. Cuando el virus se propaga, las restricciones al
movimiento deben incrementarse.
“Diferir la
segunda dosis es una decisión epidemiológica que implica que más gente reciba
una. Con esa única dosis lo que se evitan son los casos graves de enfermedad.
Que la gente deje de ir a terapia y deje de morir por tener inmunidad es
realmente un montón”, apunta Daniela Hozbor,
bioquímica e Investigadora Principal del Conicet en el Instituto de
Biotecnología y Biología Molecular de La Plata. “Es muy fuerte el hecho de pensar que una tecnología como la vacuna
pueda ayudar tanto para combatir la pandemia. También se está reuniendo
evidencia científica que apuntaría a asegurar que con una sola dosis, en buena
parte de los casos, se evitaría la infección. Pero todavía falta información
como para poder asegurarlo”, agrega. El impacto de una dosis es muy
positivo, pero con la segunda se completa el esquema. Así es como se robustece
la respuesta inmunológica, mejora la calidad de los anticuerpos neutralizantes
del virus y se prolonga la protección en el tiempo.

-¿Se puede contagiar
alguien vacunado?
Con los casos en alza y con las variantes
de Manaos y Gran Bretaña (probablemente) empujando una propagación más veloz
del virus, puede existir el caso de personas que tras recibir la primera dosis
se infecten antes de las tres o cuatro semanas, es decir, cuando los
anticuerpos aún no están en condiciones de evitar la infección. “Si uno se contagia a los diez días de
vacunarse la infección funciona como un refuerzo. Esto es, se complementa con
la primera dosis y se genera una respuesta de inmunidad de memoria. Sin
embargo, si me agarro coronavirus inmediatamente después de recibir la primera
dosis, el efecto protector puede que no llegue a actuar como sí lo hace tres
semanas después de la inoculación”, apunta Hozbor.
“Si una
persona se infectara diez días después de vacunarse, es probable que todavía no
tenga suficiente protección y que pueda afrontar una enfermedad con síntomas,
pero de seguro, esos síntomas serán más leves respecto de lo que en promedio se
observa con la población en general”, refuerza
Lozano.
Resnik detalla que con su equipo "lo hemos comprobado en roedores".
La primera semana hay muy pocos anticuerpos, en algunos casos, prácticamente no
son detectables; en la segunda ya comienzan a verse aunque se registran niveles
bajos, y en la tercera existe un salto cualitativo muy grande. Un
comportamiento muy similar se observa en humanos: diría que entre el día 10 y
el 20 las defensas empiezan a producirse en masa”, relata. Después completa: “Una vez que el sistema inmune detecta el
virus o la vacuna, se desata toda la cascada de señales que provoca que ciertas
células se preparen para hacer lo que tienen que hacer y nos defiendan”.

-"Una mezcla"
de inmunidad
De este modo, si alguien se infecta
con el coronavirus unos días después de ser inoculado, se producirá “una mezcla” de inmunidad debida a la
proteína de la vacuna y al virus. “Obviamente,
la situación para enfrentar al patógeno es mejor si ya te diste la vacuna
porque tuviste tiempo de, al menos durante unos días, de ir produciendo las
defensas. Como mínimo, aquellos que ya se vacunaron y se contagian al poco
tiempo consiguen acortar los lapsos de la enfermedad. No hay muchos datos de
gente que se contagió días después de vacunarse, realmente son muy pocos”, destaca
Resnik.
El hecho de pasar de no tener defensas
a desarrollar una inmunidad total remite a un proceso que se produce de forma
gradual. “Una dosis es suficiente y, de
manera abrumadora, debiera prevenir casos graves. Pero, de nuevo, para todo hay
excepciones. Quizás haya algún algún individuo que, pese a ser inoculado,
afronte un cuadro de severidad. Podría pasar pero serán los menos”, remata
Resnik.
(Por Pablo Esteban para Página12)(
pablo.esteban@pagina12.com.ar)