La Sala I de
la Cámara de Casación demolió la causa dólar-futuro, una de las que instruyó el
juez Claudio Bonadio y que sucesivamente convalidaron la Cámara Federal y la
Cámara de Casación, incluyendo a los visitadores de la Casa Rosada y Olivos,
Gustavo Hornos y Mariano Borinsky.
Por unanimidad, los tres magistrados --Ana
María Figueroa, Daniel Petrone y Diego Barroetaveña-- consideraron que la
pericia realizada con casi cinco años de atraso demostró que no hubo perjuicio
para el Estado por lo que no es necesaria la realización de ningún juicio y se
decretó el sobreseimiento de Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof, Alejandro
Vanoli, Miguel Pesce y los demás imputados.

El
voto más duro fue el emitido por la jueza Figueroa que detalló, paso por paso,
cómo Bonadio impidió la defensa de los imputados, les negó hasta copia del
expediente, no hizo la pericia elemental para determinar si hubo o no perjuicio
para el Estado, protegió a los funcionarios del PRO y tuvo la cobertura de las
instancias superiores de Comodoro Py. Figueroa describió además la
arbitrariedad de que dólar-futuro fue una operatoria del Banco Central, entidad
autónoma, y sin embargo se utilizó el expediente para acusar, sin que tuvieran
responsabilidad alguna en el BCRA, a la expresidenta y al exministro de
Economía. Todo el objetivo era tener las fotos de ambos en el banquillo de los
acusados.
La
causa dólar-futuro fue una instancia más en el uso de la justicia para la
persecución política. En la misma categoría entran, como mínimo, la del
Memorándum de Entendimiento con Irán, el expediente por la muerte de Alberto
Nisman, la causa Hotesur-Los Sauces, la obra pública de Santa Cruz, Oil
Combustibles y un largo listado adicional.
(Fuente: Página 12)(Foto: Télam)