La mayor
parte de los restos del cohete chino Larga Marcha 5B se desintegraron en horas
de la madrugada de este domingo 9 de mayo, al colisionar con la atmósfera y
cayeron en el océano Índico, poniendo fin a las especulaciones sobre si su
regreso a la Tierra podía causar daños.
La Oficina de
Ingeniería Espacial Tripulada de China informó en un comunicado de que los
restos o "escombros" reentraron en la atmósfera terrestre a las 2.24
GMT -dos horas más en la España peninsular- y cayeron a 72.47 grados de
longitud este y 2.65 grados de latitud norte.

local,
mientras que el organismo señala que la mayor parte de los restos se
desintegraron al colisionar con la atmósfera terrestre. El sitio web
Space-Track del Escuadrón de Control Espacial estadounidense ha confirmado las
coordenadas a través de un tuit.
El
tamaño del objeto, con una masa estimada de entre 17 y 21 toneladas y un tamaño
de aproximadamente 30 metros, y la velocidad a la que avanzaba -unos 28.000
kilómetros por hora- motivó la activación de varios de los servicios de
vigilancia espacial más importantes del mundo, entre ellos el Pentágono o el
Servicio de Vigilancia y Seguimiento Espacial de la Unión Europea (EUSST).
Imagen de la ubicación del cohete en la tarde del viernes, al cruzar Chile y la Argentina:

Esta
agencia ya adelantó el pasado viernes que los restos del cohete caerían en una
región de la Tierra cubierta en su mayor parte por el océano o áreas
deshabitadas, y que la probabilidad estadística de un impacto en suelo en áreas
pobladas era baja.
En
ese sentido, el experto chino Song Zhongping ha afirmado este domingo al diario
Global Times que es "completamente normal" que restos de cohetes
regresen a la Tierra, lo cual es "una práctica común que llevan a cabo
muchos otros países, como por ejemplo Estados Unidos".
Según
este diario, el cohete estaba compuesto de "materiales livianos" y
que, por tanto, "era de esperar que
la mayor parte de los restos se desintegraran al entrar en contacto con la
atmósfera".

(Fuente: rtve.es)(imágenes: Infobae)