Los
directivos de la entidad madre del fútbol de nuestro país, dieron por terminada
la temporada y eso expuso un conflicto: entre todas las categorías, finalizan
unos 2.000 contratos. Agremiados no aceptó quitas. Los jugadores, en alerta.
El
fútbol en tiempos de coronavirus se juega en los escritorios y en los programas
de videoconferencia. Ayer a la tarde, el Comité Ejecutivo de la AFA se reunió
de manera virtual y aprobó por unanimidad lo que se había anticipando: se
terminó la temporada 2019/20 de todas las categorías del fútbol argentino, se
definieron los clasificados a la Libertadores y la Sudamericana 2021 y no habrá
descensos, al menos este año y el que viene, que el torneo empezaría a jugarse
con calendario anual (enero a diciembre).
Poniendo
la salud en primer plano, nadie sabe cuándo volverá a rodar la pelota. Y la
decisión de no darle continuidad a la temporada en curso busca fortalecer la
economía de los clubes pero abre otro frente de tormenta. ¿Qué pasará con los
contratos de los jugadores y los pagos?
Porque
se calcula que son alrededor de 2.000 futbolistas a los que se les termina el
contrato el 30 de junio o, en su defecto, cuando termine la temporada, que
justamente se acaba de dar por finalizada. Son 212 en Primera División (un
22%), pero la cifra se duplica en las otras categorías (se calculan en promedio
15 convenios por equipo, muchos a préstamo).

Se
pudo saber que hubo un intento de no llegar a la situación de acorralar a los
jugadores: desde AFA se le planteó a Agremiados sólo realizar una quita del 30%
de los sueldos desde 500.000 pesos para arriba (en la A, esa cifra se da en 200
contratos). La medida iba a regir desde el 1° de abril hasta que los planteles
volvieran a entrenarse. Si el gremio aceptaba, lo “ahorrado” iba a ayudar a
saldar el resto de los salarios y a la chance de extender los contratos que se
vencían.
"No era un tope, sino un
porcentaje de quita en ese tiempo de inactividad. A cambio, les renovábamos
seis meses más el contrato a todos, en todas las categorías. Nosotros
entendemos la posición de (Sergio) Marchi y su defensa a los jugadores, pero
hay situaciones que no podemos aceptar. Es una situación grave, y todos tenemos
que ceder algo",señaló Nicolás Russo, presidente de Lanús y voz de negociación en Viamonte, en
charla con TNT Sports.

Incluso,
la alerta llegó a los futbolistas: el pasado martes 28, en otra reunión, los
capitanes le plantearon a Marchi que no estaban enterados de su negativa al
planteo dirigencial y temen una ola de desempleados.
Por
un lado, es cierto que los equipos no pueden desarmarse al 100%: en Primera,
seguirán los promedios y los clubes comprometidos no podrán relajarse. Sin
embargo, en el Ascenso, los promedios fueron suprimidos y es muy fácil hacer la
plancha: si en 2021 una institución juega con juveniles y saca 0 (¡CERO!)
puntos, igual mantiene la categoría y no contrae deudas. Ayuda a que los clubes
no quiebren pero atenta contra el futbolista...
Y
lo que sigue ahora es un aprovechamiento del sistema: un club puede atrasarse
dos meses en pagar el sueldo antes de que el jugador pueda intimar el pago, que
es la recomendación que el gremio les va a hacer. Pasa que para activar una
carta documento es necesario contar con la anuencia del jugador. Y hay que ver
cuántos deciden ir por la doble indemnización y quedar libres con un mercado de
pases cerrado y en un contexto de crisis mundial, o bien mantenerse en el molde
y cobrar a los premios. Incluso, los dirigentes saben que les pueden
judicializar el reclamo e inhibirlos, pero que esa plata, cuando el futbolista
la cobre, le va a llegar licuada por la inflación. A su vez, tampoco es lo
misma una medida corporativa como la que tomó todo el plantel de Huracán, a que
los clubes decidan con quiénes quedarse y a quiénes descartar.
(Fuente: ole.com.ar)