El mandatario
brasileño dijo que confía en sus 22 ministros y "no hicimos nada
equivocado" con respecto al fraude por sobreprecios detectado en el
contrato de compra de la vacuna india Covaxin. Pero el líder de la oposición en
el Senado, Randolfe Rodrigues, del partido Rede, anunció la presentación en el
máximo tribunal.
Jair
Bolsonaro, fue denunciado por senadores ante el Supremo Tribunal Federal por
supuestamente haber ocultado un delito cometido en la compra de 20 millones de
dosis de la vacuna india Covaxin contra el coronavirus, en el marco de un
escándalo que está subiendo la tensión en el oficialismo y aumentan los pedidos
de juicio político contra el jefe del Estado.
El
líder de la oposición en el Senado, Randolfe Rodrigues, del partido de centro
Rede, anunció la presentación, llamada noticia-crimen ante la máxima corte de
Brasil, debido a la "prevaricación" (prevaricato) de Bolsonaro.

"El presidente de la República no
tomó ninguna medida después de saber de un gigantesco caso de corrupción en el
Ministerio de Salud",
afirmó Rodrigues luego de presentar la denuncia con otros dos senadores.
A
partir de ahora, la corte suprema deberá decidir si pide a la Fiscalía General
de la República abrir una investigación sobre el caso, que involucra a aliados
del presidente Bolsonaro como articuladores para firmar un contrato
sobrefacturado con una farmacéutica local importadora de vacunas Covaxin.
El
escándalo, que explotó el viernes pasado, llevó a la oposición de izquierda a
anticipar para el sábado próximo las manifestaciones para pedir de la renuncia
de Bolsonaro por "genocidio sanitario" luego de las revelaciones
realizadas por la comisión parlamentaria del Senado que investiga las omisiones
del Gobierno.
Bolsonaro
subrayó que no tiene cómo saber lo que ocurre en los ministerios y negó responsabilidad
en los supuestos sobreprecios detectados en el contrato de compra de Covaxin,
luego de que el diputado oficialista Luis Miranda acusara al diputado y
exministro de Salud Ricardo Barros y asegurara que el mandatario estaba al
tanto del asunto.

"Son 22 ministerios, no tengo
cómo saber lo que ocurre, confío en mis ministros y no hicimos nada
equivocado"
en el escándalo Covaxin, afirmó Bolsonsaro ante militantes llevados por la
presidencia a conversar con el jefe del Estado en la puerta del Palacio de la
Alvorada, la residencia presidencial.
Miranda
estremeció el viernes al país al revelar ante la comisión del Senado que
investiga la gestión de la pandemia por parte del Gobierno de Brasil, que el 20
de marzo el presidente lo recibió, le confió que sabia de la irregularidad y le
adjudicó la responsabilidad al diputado Barros, líder del Gobierno en la Cámara
Baja.
Barros
fue ministro de Salud del presidente Michel Temer y pertenece al PP (Partido
Progresista), principal bastón parlamentario de Bolsonaro y clave para su
agenda liberal en la economía y para frenar los pedidos de juicio político
contra el ultraderechista
El
mandatario admitió haberse reunido el 20 de marzo con Miranda, bolsonarista que
llegó a la política en 2018 como un conocido admirador de la cultura
estadounidense en las redes sociales, pero negó que en ese encuentro haya
reconocido que sabía del escándalo.
El
presidente afirmó que el caso tiene que ver con la intención para
desestabilizarlo y que el contrato sobrefacturado con Covaxin no fue ejecutado.
"Es la corrupción virtual", ironizó.

También
fustigó a la comisión del Senado que lo investiga al señalar que lo critican
por no haber comprado las vacunas en 2020 y ahora le apuntan cuando se acelera
un proceso de compra.
Esta
aparición pública de Bolsonaro se dio luego de que Miranda ratificara que
Barros dominaba los contratos tercerizados para la compra de vacunas indias
Covaxin con sobreprecios de 1.000%, y asegurara el conocimiento de Bolsonaro.
"Bolsonaro me dijo: 'otra vez
Barros metido en estas cosas'", relató Miranda, del derechista
Demócratas, al ampliar a la prensa su declaración del viernes ante la comisión
del Senado que investiga la gestión de la pandemia que hizo el Gobierno de
Brasil.
De
esta forma, el presidente quedó más salpicado en el escándalo de corrupción en
el Ministerio de Salud, según Miranda, que agregó que el mandatario no cumplió
con la promesa que hizo en marzo ante la Comisión Investigadora de denunciar la
red de corrupción y sobreprecios en la compra de vacunas contra la Covid-19
ante la Policía Federal.
El
caso que puso contra las cuerdas al bolsonarismo se basa en el descubrimiento
de un contrato firmado con una empresa tercerizada vinculada al diputado Barros
para comprar 20 millones de dosis de Covaxin por 15 dólares la unidad, más de
1.000% del valor original.
La
compra no se concretó porque el hermano del diputado, Ricardo Miranda, es
funcionario de carrera del Ministerio de Salud y fue el que frenó supuestamente
la sobrefacturación con un pago a una empresa en un paraíso fiscal,
tercerizada, para adquirir 20 millones de dosis de Covaxin.
La
vacuna Covaxin, al contrario de las otras, tuvo su contrato confeccionado en
tiempo récord pese a que aún no fue aprobada por la Agencia Nacional de
Vigilancia Sanitaria (Anvisa).

Barros
es del PP (Partido Progresista, derecha) y fue ministro de Salud entre 2016 y
2018 durante el Gobierno de Michel Temer: su poder de cabildeo para la
industria de medicamentos lo llevó a montar un poder paralelo que convive con
los militares puestos por Bolsonaro en la cartera sanitaria.
Miranda
amplió este lunes a Folha de Sao Paulo sus denuncias y dijo que la corrupción
en el Ministerio de Salud también estaba vinculada a la importación de test de
Covid. Dejó entrever que habrían grabado a Bolsonaro durante la reunión.
El
escándalo puede abrir una herida en la coalición oficialista, ya que el PP es
el principal partido del "Centrao", el bloque parlamentario que es
aliado de Bolsonaro y que funciona como un dique de contención de los más de
120 pedidos de juicio político en su contra por genocidio sanitario y otros
delitos contra la salud pública.
A
raíz de este escándalo, la oposición aceleró los tiempos y convocó para el
próximo sábado la marcha que planeaba hacer el 24 de ese mes para pedir la
renuncia del Presidente, cuya popularidad cayó a su piso histórico.
Un
sondeo de la encuestadora Ipec, integrada por los exdirectivos de Ibope, reveló
la semana pasada que Bolsonaro perdería por 49% contra 23% si disputara el
Gobierno con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro
nuevamente hoy alentó el fantasma del fraude en caso de victoria de Lula, a
quien llama "nueve dedos" jocosamente, en referencia al meñique
izquierdo que perdió el líder del PT cuando era tornero matricero.
(Fuente: Télam)