La
legislatura de esa Provincia, prohibió la cría y producción de salmón en
cautiverio, en las aguas marinas y lagos de su jurisdicción.
De esta
manera, Argentina se convirtió en el primer país del mundo que elige proteger
sus ecosistemas diciendo “No” a la salmonicultura antes de que empiece a
funcionar en su territorio.
Organizaciones
civiles y ambientales, científicos, chefs, el sector turístico, comunidades
locales y miles de personas comprometidas, se unieron para defender el canal
Beagle, ante la amenaza de esta industria.
Es
importante que se sepa que esta actividad esconde la verdad: el salmón es un
animal exótico en América del Sur y crece hacinado en enormes jaulas bajo el
mar.
Las
aguas se llenan de heces, residuos plásticos, fierros, redes, químicos,
antibióticos y miles de pescados muertos. Incluso hay ballenas que pierden su
vida al quedar atrapadas entre las jaulas.
Este
hecho histórico evitó que Argentina sufriera los desastres que la
salmonicultura generó en Chile y en otros lugares. Se frena la contaminación de
las aguas y el fondo marino y se defienden las especies autóctonas y la pesca
artesanal.
La
sociedad fueguina junto a los ambientalistas, celebraron que se haya priorizado
la protección de sus ecosistemas y el desarrollo de las economías locales.
Desde
Greenpeace calificaron como un “honor que
se haya apoyado una ley impulsada por organizaciones de Tierra del Fuego, que
hoy son las protagonistas de este triunfo” e instan a seguirtrabajando para defender el Mar
Argentino. “Debemos poner un freno a la
exploración petrolera y a la pesca intensiva sin control”, afirman.