El presidente
de Brasil, Jair Bolsonaro, lanzó este martes 7 de septiembre, un discurso
golpista al afirmar que no cumplirá las decisiones del juez del supremo
tribunal federal Alexandre de Moraes, que lo investiga a él y a sus aliados por
promover acciones contra el Estado de Derecho.
"Debemos determinar que todos los
presos políticos sean puestos en libertad. Alexandre de Moraes, este presidente
no cumplirá más (sus decisiones). La paciencia de nuestro pueblo se
agotó",
dijo Bolsonaro ante 145.000 seguidores reunidos en la Avenida Paulista de la
ciudad de San Pablo, de acuerdo a los cálculos de la policía militarizada.
De
Moraes, el juez del Supremo Tribunal Federal que lo investiga por acciones
antidemocráticas denunciadas por la Fiscalía General de la República, fue el
blanco de sus críticas y a él dijo que "tiene
tiempo todavía de poner las barbas en remojo y ocuparse de su vida".
Poco
menos de 2 millones de personas asistieron a las dos manifestaciones, la
primera en Brasilia durante la mañana y la segunda, por la tarde en San Pablo,
según la corresponsalía de Télam en Brasil.
En las manifestaciones, Bolsonaro
amenazó con salirse del Estado de Derecho y aseguró que "nunca" será detenido, ya que sus
opciones son "entre la muerte y la
victoria".
En
una convocatoria en coincidencia con los 199 años de la Independencia de
Brasil, Bolsonaro dio un discurso sin alusiones a cuestiones de la economía
real o la pandemia e intentó tener su día de gloria, pero no se produjo la
marea humana que la ultraderecha buscaba ni tampoco una acción tipo invasión al
Capitolio, a imagen y semejanza de lo que hicieron los seguidores de Donald
Trump en Estados Unidos, como se temía.
Bolsonaro
fracasó al presentar ante el Senado, el mes pasado, un pedido de impeachment
(juicio político) de Moraes.
El
Presidente de Brasil, que quiere lograr su segundo mandato, también volvió a
agitar el fantasma del fraude en las elecciones del próximo año pese a que el
Congreso le bloqueó su intento de cambiar el sistema de urna electrónica que rige
desde 1996.
"Queremos elecciones limpias y
auditables. No podemos admitir elecciones que no ofrezcan seguridad", afirmó en otro
trecho de su discurso Bolsonaro.
En
Brasilia, unas 100.000 personas llenaron una de las plazas de la Explanada de
los Ministerios, en una movida financiada por el agronegocio de cinco estados
cercanos a la capital federal, mientras que en San Pablo la policía contabilizó
125.000 personas.
"Les digo a los canallas que
nunca caeré preso",
dijo Bolsonaro, que cargó contra Moraes, que investiga acciones golpistas del
movimiento bolsonarista contra la democracia y contra el titular del Tribunal
Superior Electoral (TSE), Luiz Barroso.
El
mandatario insistió en retirarse "muerto
o con la victoria", mientras Barroso y Moraes lanzaron mensajes por
las redes defendiendo el respeto a las leyes de la democracia.
La
policía de Brasilia había hecho un cordón con la tropa de choque para evitar la
toma del Supremo Tribunal Federal en la Plaza de los Tres Poderes, pero los
manifestantes no intentaron ingresar al edificio, como se especulaba.
Bolsonaro,
en Brasilia, lanzó la controvertida propuesta de convocar para este miércoles
al Consejo de la República, un encuentro de autoridades del Poder Ejecutivo y
del Legislativo que trata de temas de conmoción nacional, estado de sitio o
intervenciones federales.
Pero,
esa propuesta no habría obtenido eco entre los jefe de bloque y los líderes
parlamentarios.
En
otro tramo de su discurso, el mandatario pidió al jefe de la Corte, Luiz Fux,
que ponga en caja a Moraes. "O el
jefe de ese poder (la Corte) pone en caja a uno de los jueces o ese poder puede
sufrir aquello que no queremos que ocurra", amenazó.
Moraes
no es un "comunista", como
llaman los bolsonaristas a sus rivales, sino un ex militante del Partido de la
Social Democracia Brasileña (PSDB), exfiscal de San Pablo y ex ministro de
Justicia de Michel Temer, quien fue el que lo designó en la corte.
"No aceptamos medidas o acciones
fuera de la Constitución. Tampoco podemos seguir aceptando que una persona
específica siga barbarizando a nuestra población. No podemos aceptar más
prisiones políticas en nuestro Brasil", dijo el mandatario.
Bolsonaro
dijo que a partir de mañana convocará a los ministros y presidentes del Senado,
Diputados y la Corte para mostrarles una fotografía de esta manifestación.
"Les mostraré hacia donde tendremos
que ir", subrayó.
En
el piso de su popularidad y buscando retomar la iniciativa política con su
núcleo duro, Bolsonaro inició su jornada cantando el himno con un coro de niños
en el Palacio de la Alvorada.
"Nuestro país no puede seguir
rehén de una o dos personas. O vuelven al eje o serán ignoradas de la vida de
la política. Yo seguiré dentro de las cuatro líneas de la Constitución pero no
admito que otras personas violen la Constitución", dijo en referencia al juez
Moraes.
En
más de 50 ciudades se registraron manifestaciones a favor y en contra en este
Día de la Independencia.
En
San Pablo, unas 15.000 personas se reunieron en el centro en el acto dela
izquierda y del Partido de los Trabajadores (PT), sindicatos y movimientos sociales,
con la participación del candidato derrotado en 2018 por Bolsonaro, Fernando
Haddady el excandidato del Partido Socialismo y Libertad, Guilherme Boulos.
Bolsonaro comenzó a
pronunciar discursos sobre fraude electoral a partir de marzo, cuando su popularidad
comenzó a derretirse y aparecer en los sondeos como derrotado en las
presidenciales de 2022 antes el líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva. (Fuentes: M1 y Télam)
CNN
Brasil: "Partidos do Centrão decidem consultar bancadas sobre impeachment de
Bolsonaro"