Pese al
contexto de incertidumbre generado por la pandemia, la ciudadanía participó de
un nuevo acto eleccionario para definir candidaturas en los diferentes espacios
políticos.
Diferentes
momentos atravesaron la historia democrática en nuestro país. Desde sus
orígenes, el voto era un privilegio reservado para pocos, siendo excluido el
pueblo de la participación ciudadana.
A
esta altura de la historia, la realidad es muy distinta y sabemos que nuestra
democracia se sostiene en la elección y la legitimación de los representantes a
través del sufragio popular. El voto es el acto supremo mediante el cual el
pueblo se expresa.
En
el año 2009 se sancionó la “Ley de
Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad
Electoral” (Nº 26.571), cuyo eje principal fue la incorporación de las
Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para la elección de
candidatos dentro de los diferentes espacios políticos. La consecuencia
inmediata de esta elección es la definición de la lista que representará a cada
partido político o frente electoral. La implementación de esta ley se llevó a
cabo en el año 2011 y desde entonces ya rigieron en 6 elecciones nacionales.

Años
más tarde, precisamente en 2012, en un acto de ampliación de derechos políticos
para la ciudadanía se sancionó la “Ley de
Ciudadanía Argentina” (Nº 26.774). Mediante la misma, todos los argentinos
mayores de 16 años están habilitados, pero no obligados, a votar.
En
su primera implementación de 2011, el desempeño de las PASO fue poco auspicioso
a la hora de promover la competencia interna de los partidos. Ninguna interna
fue realmente competitiva debido a que los vencedores se impusieron en general
por grandes diferencias.
Este
mecanismo ha generado polémica en torno a la constitucionalidad de obligar a
los partidos a abrir su competencia interna a todos los electores (incluso los
independientes y los afiliados a otros partidos políticos), como así también
respecto a la obligación a los electores a participar en la definición de los
candidatos propuestos por cada agrupación.

-Uruguay: el caso
comparado
La
experiencia uruguaya puede resultar ilustrativa para dimensionar los alcances,
efectos y consecuencias. Después de más de 20 años de elecciones internas en el
país oriental la participación ciudadana fue mermando y, mientras que los
niveles de concurrencia a las elecciones generales se ubica en torno al 90%, en
las elecciones internas se reduce drásticamente a menos de la mitad en puntos
porcentuales. Además de estos datos fácticos, existen estudios empíricos que
muestran que los electores que simpatizan con los partidos políticos y que
tienen posiciones ideológicas más extremas, tienen mayor propensión a
participar. De estos datos provenientes de estudios previos, se desprende que
cuando los electores no están obligados a concurrir a las primarias, existen 2
consecuencias posibles: 1) El abstencionismo aumenta y los candidatos son
definidos por un grupo de votantes que es más reducido que los electores
habilitados y mucho más grande que los afiliados de cada partido, o 2) ese
grupo que termina definiendo las candidaturas es muy distinto al votante
promedio.

-PASO 2021: el error del
país central de imponer la idea de ganadores y perdedores
Tal
como lo han intentado hacer con la diseminación de la grieta en cada rincón del
territorio nacional, el unitarismo porteño que no ve más allá de Buenos Aires,
no sólo dentro los partidos políticos sino también desde un periodismo
corporativo que pretende imponer una agenda nacional circunscripta al universo
del AMBA, entrada la tarde del domingo pasado se ocuparon de etiquetar a los
ganadores y perdedores de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
Todo
lo antes dicho deja de manifiesto el error en que se incurre al caer en este
análisis que imponen los grandes medios de comunicación concentrados de la
Capital del país. Las PASO definen, en su caso, candidaturas dentro de los
diferentes espacios políticos. En consecuencia, no hay ganadores y perdedores
más allá de los espacios internos. Discursos tendientes a confrontar sobre
modelos de país y consideraciones
interpretativas
del voto, como acto plebiscitario de una gestión en esta instancia es erróneo.
En las PASO los electores definen quiénes serán los candidatos de cada agrupación
política, nada más que eso.

-Misiones y los
candidatos más votados
En
la Provincia, los resultados confirmaron que el candidato más votado fue el Dr.
Carlos Alberto Fernández del Frente Renovador de la Concordia con 197.494
votos. En la alianza de Juntos por el Cambio se consagró como candidato de cara
a las elecciones generales de noviembre el edil posadeño Martín Arjol con
76.757 votos, mientras que en el Frente de Todos el actual diputado provincial
Isaac Lenguaza se impuso por sobre los otros dos candidatos del espacio con
41.552 votos.
La
Renovación, con la convicción de que las cuestiones internas se deben resolver
puertas adentro evitando trasladar esa carga a la ciudadanía y entendiendo de
que por el difícil contexto que se vive producto de la pandemia del coronavirus
la sociedad tiene otras prioridades y preocupaciones que atender, decidió
presentar una lista de consenso.

En
Juntos por el Cambio, tan sólo 8.500 votos distanciaron al candidato más votado
de la interna del segundo. Por cada 10 votantes que participó de la interna del
partido referenciado con Mauricio Macri a nivel nacional, sólo 3 votaron a
Martín Arjol, el candidato ganador dentro de ese espacio. La heterogeneidad de
los perfiles de los contendientes de la interna de Juntos por el Cambio
(radicalismo, peronismo disidente y pro) genera una gran incógnita respecto a
si esos 7 de cada 10 votantes que componen el voto de la principal coalición
opositora votarán finalmente a Arjol en noviembre.
El radicalismo siempre se
quejó de ser un convidado de piedra dentro de esta alianza, a pesar de que
consideran de que fueron ellos los que le aportaron territorialidad al espacio
en su génesis. Por los intereses en juego con vistas a 2023 y teniendo en
cuenta la fuerte disputa interna que se observó por los espacios de poder
dentro de esta coalición, todo parece indicar que la fuga de votos será
inevitable. Este espacio ha evidenciado una clara falta de liderazgos y de
consensos, dan cuenta de ellos la presentación de 5 listas: 2 por el radicalismo,
2 por el Pro y una autodenominada
“peronismo republicano”, espacio interno que surgió cuando el ex-kirchnerista
Miguel Angel Pichetto se sumó a la alianza de Juntos por el Cambio. Quien
adquiere una importante relevancia en ese escenario es el joven Pedro Puerta,
que siempre se ha sentido resistido dentro del armado, por el nivel de adhesión
que ha cosechado su pre candidatura.

La
realidad del Frente de Todos a nivel local no es muy diferente a lo que se
observa en el resto del país, el nivel de rechazo y desaprobación hacia el
espacio que gobierna a nivel nacional torna muy sombrío el futuro de esta
coalición. El ganador de la interna del Frente, Isaac Lenguaza, obtuvo menos
votos (41.552) que el tercer pre candidato de Juntos por el Cambio, Martín Goerling.
El mayor golpe lo recibió el kirchnerismo local, que llevó en su boleta a
Javier Gortari, que superó apenas el piso de los 30.000 votos. En una campaña
centrada en mostrarlo como “el candidato de Cristina en Misiones”, los
resultados han sido verdaderamente calamitosos.

La imposición de la
agenda misionerista
En
la semana previa a las PASO, el Gobernador Herrera Ahuad expresó que “hemos logrado en este tiempo hacerle
entender a los misioneros que Misiones discute los problemas de Misiones, que
Misiones no discute los problemas que ocurren en otro lugar de Argentina porque
primero tenemos que resolver los nuestros. Acá se da una agenda política que
lleva adelante la Renovación. Por eso es importante acompañar a nuestro espacio
político, de acompañar con el voto renovador a nuestros candidatos a diputados,
que son quienes van a defender nuestros intereses, no los intereses de los
partidos políticos (nacionales)”.

A
lo largo de los años, desde el espacio que impulsa el Proyecto Misionerista se
ha fijado como principal premisa defender los intereses del Pueblo Misionero,
sea cual fuere el color político que maneje los destinos del país, con respeto
y con ideas.
Pese
a la fuerza centrífuga que indefectiblemente genera la grieta y cuyo objetivo
es el de la imposición de una concepción binaria de la política en donde no hay
lugar para propuestas superadoras y donde todo gira en torno a la dinámica del
amigo/enemigo, buenos/malos, la Renovación, con la firmeza de sus ideas y la
claridad de sus objetivos ha logrado sobrevivir a los embates perpetrados desde
el país central.
Claro
está que al centralismo porteño le molesta la visión federal y la rebeldía de
las provincias ante tanto atropello cada vez que la voz del interior pretende
hacerse escuchar y reclamar lo que le corresponde.

En
su análisis post elecciones primarias, el conductor de la Renovación Ing.
Carlos Rovira remarcó que “hubo una voz
clara que ha manifestado disconformidad con el rumbo del país y ha pedido a los
gobernantes que rectifiquen la dirección y que miren más al interior del país”.
En consonancia con estas expresiones, dejó en claro que “el Frente Renovador
escuchó la voz del pueblo y por eso continuará reclamando la ley de Zona
Aduanera Especial, que fue aprobada por el Congreso de la Nación y luego
vetada, y que significará generación de empleo, crecimiento económico, obras de
infraestructura y todo lo que los misioneros necesitan para lograr el
desarrollo pleno y su felicidad. Espero que el Presidente nos escuche, corrija
su visión y mire a Misiones”.

Quienes
parecen que ya han escuchado son los dos pre candidatos más votados de la
alianza de Juntos por el Cambio, Martín Arjol y Pedro Puerta, quienes centraron
sus discursos y sus respectivas campañas en contenidos con gran componente misionerista,
tal es así que el cierre de campaña del hijo del ex embajador en España durante
la presidencia de Macri inundó de banderas de Misiones la costanera de la
ciudad de Posadas con una caravana que contó con el acompañamiento de
adherentes.
Si hay algo que han dejado en claro
las PASO es que el verdadero ganador ha sido el Pueblo Misionero, que pudo
ejercer una vez más su derecho libremente en plena pandemia gracias a un Estado
que garantizó con eficiencia el cumplimiento de los protocolos sanitarios. La
defensa de los intereses de la provincia ha logrado imponerse, a las claras,
por sobre las agendas y directivas que llegan desde un país central que ha
cambiado las formas, pero sigue manteniendo su tendencia hacia la concepción
unitaria de Nación.
Por
Nicolás Marchiori (Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis. Posgrado de
Especialización en Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la
Fundación Konrad Adenauer)
