Punto por
punto, cómo funciona la protección de servicios ecosistémicos a cambio del
alivio en la carga de deuda pública.
El canje de
deuda pública por acción climática, es un reclamo de países periféricos como
Argentina y Colombia en la cumbre global del clima COP26. Se trata de proteger
servicios ecosistémicos que brindan los países con alto grado de biodiversidad
en favor de la mitigación del cambio climático y al mismo tiempo aliviar para
esa economía la carga de la deuda pública, lo cual también libera recursos para
aplicar en mejorar la resiliencia climática.

Por
ahora, la iniciativa podría prosperar hacia acciones muy puntuales, más que en
políticas que modifiquen el curso tanto de la degradación ambiental como del
sobreendeudamiento. Sin embargo, el tema ya juega en las grandes ligas y por
eso merece prestarle atención. De hecho, el FMI y el Banco Mundial coquetean
con incorporar estos criterios a sus programas de financiamiento, aunque por
ahora sin grandes avances.
A
continuación, las claves de la propuesta de canje de deuda por servicios
ecosistémicos, que también plantea varios desafíos, como por ejemplo,¿quién define qué activos se conservan y cuáles no y cómo se corrobora el cumplimiento
de la promesa ambiental?, ¿qué implica poner un precio a un servicio ecosistémico?;
si alguien "paga más" el servicio, ¿esa protección puede caer?

-¿Por qué?
Los
países periféricos que sufren problemas de endeudamiento están obligados a
redirigir recursos en favor de la deuda y en contra de obligaciones internas,
entre las cuales aparece la conservación de ecosistemas. Pero además, la sed de
divisas de economías como la argentina es una mala consejera ambiental, en
tanto incentiva a los gobiernos a profundizar los modelos de sobreexplotación
de los recursos naturales, como la agricultura extensiva, la ganadería, la
explotación hidrocarburífera, la actividad minera y la pesca. Un canje de deuda
suaviza los pasivos financieros y como contraparte genera obligaciones
ambientales.

¿Cómo funciona?
Hay
una serie de propuestas vinculadas a la operatividad del canje de deuda verde.
Por ejemplo, el Global Development Policy Center de la Universidad de Boston
propone que los países diseñen una política alineada con los objetivos de
desarrollo sostenible 2030 y el Acuerdo de París, la cual tiene que ser
aprobada y evaluada por una comisión de expertos en temas ambientales. Luego,
el país puede obtener reducción de deuda por parte de organismos
internacionales o bien puede emitir bonos verdes que se canjeen por bonos
viejos de mayor valor nominal, con lo cual se reduce la carga de la deuda.
También hay canjes trilaterales, en donde opera una ONG como actor
intermediario entre el deudor y el acreedor.

¿Qué se protege?
En
el caso argentino, los objetivos más grandes apuntan al freno a la deforestación
del Parque Chaqueño o el control sobre los humedales del Litoral. Pero hilando
más fino, cada región cuenta con servicios ambientales relevantes para la
regulación hídrica y para el mantenimiento de la biodiversidad. Por ejemplo, en
la jornada inaugural de la conferencia sobre el clima, el presidente de
Ecuador, Guillermo Lasso, anunció una nueva área marina protegida de 60 mil
kilómetros cuadrados alrededor de las Islas Galápagos mediante la cual pondrá
límites a la pesca industrial que se financiará mediante un canje de deuda por
naturaleza.

¿Qué precio?
La
lógica es que los ecosistemas sean susceptibles de ver valorados en términos
económicos. Si el carbono que se emite tiene un precio en términos de
penalidad, también podría valorizarse la captación de carbono que realiza un
bosque. Pero sería imposible que un cálculo de esa naturaleza contemple el
amplio abanico de "servicios" que aquel bosque brinda en términos de
biodiversidad y de apoyo a otros ecosistemas vecinos, por ejemplo.
¿Es nuevo?
Los
programas de reducción de deuda por conservación de la naturaleza existen desde
hace décadas y contaron con la participación de países de América Latina.
Bolivia, Chile, Uruguay, Ecuador, Perú, Colombia, Costa Rica, Honduras, Belize
y Nicaragua han realizado, mayormente en los '80, este tipo de operaciones. Se calcula
que a nivel global la deuda renegociada bajo estos acuerdos fue de un total de
2600 millones de dólares entre 1985 y 2015. Asimismo, recibieron
cuestionamientos por falta de transparencia.

¿Por casa cómo andamos?
Un
tema central en la ecuación ambiental nacional es el uso de la tierra.
Argentina es el sexto país del mundo en términos de tierra cultivada, con 39
millones de hectáreas, principalmente ubicadas en la fértil llanura
Chaco-Pampeana. Según datos oficiales, Argentina está entre los diez países con
mayor pérdida neta de bosques en el período 2000-2015. La pérdida de bosques
nativos entre 1998 y 2018 fue de alrededor de 6,5 millones de hectáreas. La
región más afectada es el Parque Chaqueño, el segundo foco de deforestación de
la región después del Amazonas.
Por
Javier Lewkowicz para Página 12