22% es lo que
representa la deforestación en este “pulmón del Mundo” y, el tercer incremento
anual bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. Entre el 1 de agosto de 2020 y el 31
de julio de 2021 se perdieron 13.235 kilómetros cuadrados de vegetación.
Se
trata de la mayor cantidad de área degradada para un período de 12 meses en los
últimos 15 años, informó este jueves la prensa de ese país.
La
tala en la parte brasileña de la mayor selva tropical del Planeta en el último
año, fue en un 21,97% superior a la del mismo periodo anterior (entre agosto de
2019 y julio de 2020), cuando abarcó 10.851 kilómetros cuadrados, y no era tan
elevada desde la registrada en 2006 (14.286 kilómetros cuadrados), según los
datos divulgados por el Instituto Nacional de Estudios Espaciales (INPE).

La
deforestación aumentó hasta alcanzar un área similar a la de Montenegro y
superior a la de países como Catar, Jamaica y Kosovo pese al discurso
conservacionista que Brasil llevó este mes a la Conferencia del Clima, en donde
dijo haber «avanzado en el combate contra la tala» en sus esfuerzos para
reducir las emisiones de gases contaminantes.
Es
el tercer aumento anual bajo la gestión Bolsonaro, en un momento en que busca
combatir las críticas internacionales que lo responsabilizan de promover estas
alzas con políticas que debilitaron la fiscalización en el bioma y su discurso
favorable a las actividades extractivas en áreas protegidas.
Las
cifras suponen «un desafío para nosotros y tendremos que ser más contundentes
en relación a los delitos ambientales. Ciertamente ampliaremos nuestra
actuación en la región», admitió el ministro brasileño de Medio Ambiente,
Joaquim Leite, en una rueda de prensa en Brasilia poco después de conocerse el
documento.

Sin
embargo, desde el gobierno afirman que los datos «no reflejan exactamente la actuación
de los últimos meses» ya que aseguran haber intensificado sus acciones para
combatir la deforestación ilegal con una mayor presencia de efectivos en el
terreno.
Entre
las metas que anunció en la última conferencia de la ONU sobre cambio climático
de Glasgow, Escocia, Brasil adelantó dos años, de 2030 a 2028, el límite para
eliminar la deforestación ilegal en su territorio, que alberga un 60% de la
Amazonía.
Con
todo, los datos publicados confirman la información que dieron centenares de
científicos durante la COP26, donde aseguraron que la Amazonía está en «código
rojo» y que sólo frenando su devastación se evitará que llegue a un punto
«catastrófico» de no retorno en los próximos años.
En
efecto, advirtieron que, si se mantienen los actuales altos índices de
deforestación, la degradación del suelo y los incendios que se han registrado
en los últimos años, la mayor selva tropical del planeta podría alcanzar ese
punto de inflexión antes de 2050, perder hasta un 70% de su vegetación nativa y
convertirse en un área prácticamente desértica.

-En la COP26 aseguraron
que la Amazonía está en «código rojo».
De acuerdo con el científico brasileño Carlos
Nobre, copresidente del Panel Científico de la Amazonía (SPA, por sus siglas en
inglés) las zonas más sensibles de llegar al punto de no retorno en este bioma
se ubican hacia el sur de la Amazonía, desde Bolivia hasta el océano Atlántico,
pasando por los estados brasileños de Rondonia, Mato Grosso y Pará.
La
devastación de la selva junto con los cambios climáticos tienen en jaque a este
ecosistema que alberga el 10% de la flora y fauna mundial, que desempeña un
papel fundamental en la regulación climática y donde viven cerca de 47 millones
de personas, de las cuales, 2,2 millones de indígenas. (Infobae)