La influencia
constante de la corporación de medios porteños sobre las actitudes y opiniones
de la ciudadanía a través de la agenda-setting.
El
científico social norteamericano Donald Lewis Shaw, sostiene que “como consecuencia de la acción de los
periódicos, de la televisión y de los demás medios de información, el público
es consciente o ignora, presta atención o descuida, enfatiza o pasa por alto,
elementos específicos de los escenarios. La gente tiende a incluir o a excluir
de sus propios conocimientos, lo que los medios incluyen o no de su propio
contenido”. Esto es ni más ni menos
el trasfondo de la agenda-setting.
De
un estudio realizado en el año 1972 por el citado Shaw y Mc Combs, surge la “Teoría del establecimiento de la agenda” (o
agenda-setting), que se refiere a cómo los medios de comunicación influyen en
el público directa o indirectamente, procurando la relevancia o el espacio
informativo a temas o a cuestiones que los medios eligen.

(imagen; agencia-sim.com)
-Shaw remarca que las
características de la agenda-setting incluyen:
• Que la gente sólo conoce lo que los
medios masivos de comunicación les ofrecen, ignorando por completo cualquier
otra noticia.
• Que conforme los medios masivos de
comunicación den más importancia a una noticia u otra, así lo hará también el
público receptor.
Por
su parte, Mc Combs refiere a la influencia que los contenidos de los medios
ejercen sobre las preocupaciones de los receptores, sobre los argumentos de
debate, sobre la gestión de sus intereses, entre otras cosas. La elaboración de
agendas está en la base de la sociología política y es especialmente intensa en
las etapas electorales, en las que los partidos, a través de los medios, buscan
mantener el interés y el pulso de la opinión en torno a los temas que son objeto
de programa.
La
agenda-setting genera un impacto contundente en la opinión pública, ya que lo
que no entra en la agenda de los medios, francamente no existe. En este
contexto, por más activa que sea la gente en la búsqueda de información, sus
posibilidades se restringen a los datos que les proporcionan los medios masivos
y, consecuentemente, difícilmente podrán reflexionar, discutir o analizar los
temas omitidos sistemáticamente por las corporaciones mediáticas.

(imagen: centropolitico.org)
El
Doctor en Comunicación e investigador del CONICET Luciano Elizalde, sostiene en
la obra “La gestión del disenso”, de
co-autoría con Mario Riorda, que el sistema de medios de comunicación se ha
vuelto el “teatro de operaciones” del
disenso y el “proveedor de los
mecanismos” para el disenso violento o agresivo en el escenario público.
Las situaciones de disenso, incluso aquellas en las que los jugadores usan la
violencia física directa, son mediatizadas y sus resultados exhibidos y
expandidos ante la opinión pública. Los medios de comunicación y, sobre todo,
los grandes medios concentrados de las corporaciones, funcionan como mecanismos
de canalización y de realización de la violencia simbólica o de la agresividad
social.
En
este sentido, sostiene Elizalde, la cultura de masas necesita de motivos y
activadores de interés, de mecanismos estresantes y las expresiones de
violencia potencial o real son siempre gratificantes desde el punto de vista de
las audiencias. Los propios jugadores del sistema político y de los sistemas
subordinados (económico, social y cultural) utilizan la presión y la acción
simbólica para afectar a sus rivales y adversarios.
En
este contexto, el sistema de medios de comunicación gana, al encender la
atención de los espectadores, lectores y usuarios, por medio de la exposición dramática
del disenso violento y, algunos jugadores del sistema político y económico,
adquieren el acceso al escenario público para lograr presión psicológica sobre
adversarios, enemigos, aliados y observadores.

(imagen: portaldesalta.gov.ar)
-El resentimiento social
en la dinámica de “la grieta” como medio para ganar poder
A
lo largo de los años, muchos han sido los especialistas, principalmente del
campo de las ciencias sociales, que han ensayado una definición de “grieta” en términos políticos y
sociológicos. Cuanto hablamos de “grieta”,
nos referimos a un fenómeno social, cultural íntimamente relacionado con la
política que se caracteriza por provocar una división binaria y maniquea en la
estructura de nuestra sociedad en la cual se destacan tres elementos: la
irracionalidad, la intolerancia y el fanatismo. El antecedente más lejano en la
historia de nuestro país, se encuentra en la división entre unitarios y
federales que se produjo en los inicios como nación independiente y que incluso
desencadenó en guerras civiles por más de 50 años.
Luciano
Elizalde, explica que es posible plantear la explicación de la ‘grieta’ con dos
mecanismos diferentes, que actúan desde dos posiciones distintas de la realidad
social. Por un lado, un modelo de vida, mítico o ideal, casi inalcanzable, pero
que es verosímil. Este mecanismo es de tipo cultural o cognitivo cultural y se
forma lenta y paulatinamente; se reformula y reproduce sobre la base de
experiencias históricas, previas, cercanas y lejanas. Por otro, la “grieta” es
el resultado de la acción constante de gobiernos, referentes ideológicos,
grupos de seguidores, fanáticos y militantes, que quieren o necesitan producir
una ruptura, una escisión en la ciudadanía que debe elegir algo.
La
consecuencia de la grieta es que no permite la comprensión entre las personas,
ni escuchar al otro, ni mejorar la empatía que necesita el diálogo. Elizalde
sostiene que “la clase dirigente es el
grupo responsable de trabajar para cerrar o para aumentar las diferencias,
tanto epidérmicas como profundas, que experimenta una sociedad. Quienes
componen esta clase deberían tener una mirada por encima de lo cotidiano y de
lo necesariamente inmediato”.

(cita: Pinterest)
En su obra “La época de las pasiones tristes”, el sociólogo francés François
Dubet analiza en uno de sus capítulos el resentimiento en Internet (redes),
sosteniendo que “la posibilidad brindada
a todos de expresarse en Internet puede considerarse como un progreso
democrático: reduce la distancia entre quienes hablan y quienes callan, entre
las palabras autorizadas y las palabras prohibidas. Cualquier puede reaccionar,
compartir su opinión, dar testimonio de su experiencia personal”.
A
decir de Dubet, la capacidad de expresar públicamente las propias emociones y
opiniones, hace de cada uno de nosotros un militante de su propia causa, un
cuasi movimiento social de uno solo, porque ya no es necesario asociarse a
otros y organizarse para acceder al espacio público. A menudo, las pasiones
tristes (frustración, resentimiento, ira), invaden esta expresión directa
cuando no hay mediaciones ni filtros que aplaquen las reacciones de los
internautas. Por ello, ante cada suceso de la crónica diaria, cada declaración
política, cada experiencia desagradable en el transporte público, cada partido
de fútbol, cualquiera puede dejarse arrebatar por la ira, el racismo, la
denuncia, los rumores, las teorías conspirativas. La ira y el resentimiento, hasta aquí encerrados en el espacio
íntimo, acceden a la esfera pública.
Esas
denuncias a las que hace referencia el sociólogo francés funcionan como
desahogo, una movilización puntual, inmediata y singular, que los mecanismos
tradicionales de acción colectiva y de la toma de la palabra pública no
canalizan ni enmarcan.
Ni
el odio, ni las indignaciones, ni los rumores son nuevos. Pero la televisión e
Internet les dan un eco considerable. En especial, esta nueva economía de la
palabra adecuada para la individualización de las experiencias de las
desigualdades: la prolonga directamente y sin mediación.

(Imagen: El Tiempo)
En
otro tramo de su libro, Dubet sostiene que no conviene condenar la indignación
como tal, sino interrogarse sobre sus relaciones con la acción. Toda cuestión
radica en saber si las indignaciones se transforman en programas de acción,
programas políticos, estrategias capaces de actuar sobre los problemas que han
suscitado indignación. En caso contrario, no llega a ninguna parte; se
convierte en una ira sin objeto, a veces en una postura, una energía que se
agota sin influir sobre las causas que llevaron a indignarse.
Sin
programa político, la indignación corre el riesgo de soldar la alianza del
neoliberalismo y la democracia radical sobre las ruinas de los partidos
políticos y los sindicatos. No queda más que un cara a cara entre una
tecnocracia liberal apuntalada en la gestión de las coacciones y la ética de la
responsabilidad, y las iras indignadas que se niegan a comprometerse y
serenarse en la construcción de las alternativas políticas.
Incentivado por la influencia de los
medios de comunicación, se produce el fenómeno que Dubet denomina “rutinización de la indignación”, en
donde la política es la única manera de transformar la indignación en fuerza
social.

-Catalizador del cambio
de visión centralista del poder
La Provincia
de Misiones no fue ajena a la reprobación de la gente en las urnas, al rumbo
del país con el gobierno de Alberto Fernández. Más del 80% del electorado que
fue a votar optó por fuerzas distintas al kirchnerismo.
En
Misiones, el protagonismo de la contienda electoral se centró entre la alianza
de Juntos por el Cambio directamente asociado a la oposición al Gobierno
Nacional y con una agenda genérica en todo el país y el Frente Renovador de la
Concordia, que desde la gestión cotidiana levanta las banderas de la defensa
del provincialismo y la reivindicación del federalismo olvidado por el
centralismo porteño.
En
una carta publicada en los medios locales, el conductor del Frente Renovador
Ing. Carlos Rovira, manifestó su deseo de que los resultados se traduzcan en
soluciones para los misioneros y resaltando que, “desde la Renovación vamos a seguir dando batalla, día a día, cara a
cara con la gente, por construir una provincia más justa, igualitaria y lograr
el reconocimiento por parte de la Nación de las deudas históricas que el país
central tiene con los misioneros”.

En
este contexto, en donde la pobreza, la inflación desenfrenada y desmanejo de la
pandemia marcan el pulso del estado de ánimo social, ya con los resultados
electorales a la luz y con la reconfiguración del mapa político, adquiere
particular atención la irrupción del “Bloque
Neorevisionista” que fuera anunciado en conferencia de prensa por Rovira.
Este
espacio federal con fuerte impronta en el rescate de lo olvidado por los
gobiernos con visión centralista, que se vienen sucediendo en la Nación, emerge
como un verdadero catalizador del cambio de visión y modelo de país. Un país
que integre a las provincias a un desarrollo más integral y equitativo,
contemplando a todas las regiones sin distinción.
Como
lo había dejado en claro el Conductor de la Renovación en la conferencia de
prensa realizada en el SUM de la Municipalidad de la Ciudad de Posadas, más
allá del resultado electoral, la sociedad misionera iba a encontrar al otro día
a cada uno de los funcionarios del gobierno trabajando, como lo viene haciendo
siempre, para llevar soluciones a cada uno de los habitantes de la Provincia.
En horas de la mañana del día lunes 15 de noviembre, el Gobernador Herrera
Ahuad realizó una transmisión en vivo desde su cuenta en la red social Instagram,
en plena visita a las obras sobre la ruta 105 y aprovechó la ocasión para
felicitar a los ganadores y convocar a los diputados electos, tanto Fernández
como los opositores Arjol y Klipauka, para empezar a trabajar en conjuntos
sobre las necesidades de todos los misioneros.

Los diputados electos de Juntos por el
Cambio se negaron a concurrir a la convocatoria realizada por Herrera en un
gesto que deja mucho que desear, toda vez que la intención de la misma, era
empezar a trazar una agenda conjunta para trabajar en los intereses comunes de
los misioneros desde el Congreso de la Nación.
De esta forma queda en claro que los
movimientos de los legisladores macristas, responderán al mandato partidario
impartido desde Buenos Aires en desmedro de la defensa de los intereses de los
misioneros desde una agenda conjunta con los demás diputados nacionales de la Provincia.
Por Nicolás Marchiori (Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis y
en Análisis de Procesos Electorales. Posgrado de Especialización en
Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la Fundación Konrad Adenauer y
del Centro de Análisis y Entrenamiento Político - CAEP (Colombia)).
