El círculo
vicioso de la nueva derecha recalcitrante: oponerse, negar y odiar. Misiones no
escapa al fenómeno global que llevó a líderes como Bolsonaro y Trump al poder
con propuestas vacías y un discurso enfurecido antisistema.
En
los últimos años se han realizado muchos análisis sobre el extremismo y el odio
en internet. Particularmente, han tenido una especial atención el alcance de
las campañas y los grupos destinarios de las mismas. Estas personas tienen algo
en común: todas se ven en la necesidad de luchar con una crisis de identidad.
En tal estado, todos son susceptibles a la radicalización. En estos grupos, la
frustración individual se eleva a un nivel colectivo y se le ofrece una
explicación. Tiene lugar un proceso de socialización al cual la radicalización
y el adoctrinamiento ideológico están subordinados.

En
algunos casos se reclutan específicamente teóricos de la conspiración, o bien
personas que, según los estudios, tienen mentalidad conspirativa. Por otro
lado, las teorías conspirativas también pueden transmitirse como un proceso
sutilmente progresivo, que los académicos lo han denominado “redpilling”, donde
el componente ideológico es agregado paso a paso.
En
el escenario actual se advierte una suma de eventos, como por ejemplo, el
gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil con sus crisis superpuestas (política,
institucional, con discursos contra la cuarenta en plena pandemia), que indican
un cambio de las derechas que atraviesa Latinoamérica. Se puede vislumbrar un desplazamiento
de los límites, una modificación de época marcada por el regreso de viejas
metodologías aggiornadas a la era de las redes sociales, con vasos comunicantes
a la vez que las diferencian, en donde emergen procesos de nuevas derechas como
las que encarnan personas como la de Donald Trump, Matteo Salvini, Marine Le
Pen y Vox.

(Foto: El Nacional)
Este “empujar” cada vez más los
límites, ocurre en Argentina concretamente con el despliegue de mensajes
anticuarentena, conceptos pobres y peligrosos como la “infectadura”, la oposición
a la implementación del pase sanitario y la intoxicación mediática con
mentiras, medias verdades, acumulación de miedo, odio y revancha.
El
proyecto de las derechas contempla dos pilares fundamentales: por un lado,
buscan la alienación en política exterior con EE.UU. (claramente visible cuando
un gobierno de derecha se propuso desarmar la Unasur, darle la espalda a la
Celac y volver a la centralidad de la OEA) y, por el otro, la adhesión a un
proyecto neoliberal en materia económica.

(Foto: nuso.org)
El
denominador común radica en que se trata de proyectos de minorías al servicio
de grandes grupos concentrados, por lo general con intereses fuera del país,
que hace a un lado un entramado empresarial con miras al mercado interno,
siempre subordinadas a EE.UU., algo que es un fenómeno constitutivo de las
élites latinoamericanas.
Este
escenario presenta dos cuestiones centrales: en primer lugar, el sujeto
político moldeado por estas claves político-mediáticas. Y en segundo lugar, el
gran desafío de gobernar con este volumen de ataques y corrimiento de límites,
como así también la capacidad de no dejarse arrastrar al terreno de un
adversario, que incesantemente perpetra golpes que tienen como objetivo la
desestabilización política y la generación de un clima de mal humor social
continuo.
Estos
grupos de poder han logrado instalar en el inconsciente colectivo la idea de la
“antipolítica”, la desideologización de la política. En el campo político ya no
se combate por ideas, se construyen carreras. A decir del reconocido historiador
italiano Enzo Traverso, lo impolítico devela la realidad material subyacente a
la representación política. Lo que actualmente se define como “antipolítica” es
el rechazo de la política reducida a su “constitución material”. La
“antipolítica” surge por el vaciamiento de contenido llevado adelante por los
críticos a ultranza de los populismos. Estos grupos, cuando les tocó gobernar,
han demostrado que sus recetas son políticamente reaccionarias y socialmente
regresivas. Traverso destaca la creciente reificación del espacio público -el
lugar de un uso crítico de la razón, donde se analizan y critican las
estratagemas del poder- debido a su absorción por medios monopólicos y por la
industria de la comunicación.

Dentro de esta nebulosa generada con ayuda
de los grandes medios concentrados, no se ven en los espacios opositores
figuras intelectuales que aporten racionalidad, tan necesaria en épocas de
crispación social, tal vez porque ello impediría seguir llevando adelante la
campaña de malhumor y desánimo de la ciudadanía que tanto rédito les da en
cuanto a construcción del poder se refiere. De esta forma, una parte importante
de la derecha regresa a viejas prácticas con nuevas presentaciones y cambios de
máscaras, intentando ofensivas sin pedir permiso ni perdón. Embanderados como
defensores de la República y de la democracia, boicotean continuamente dejando
sin quórum al Congreso de la Nación, no acatan las resoluciones judiciales y,
lo más peligroso y repudiable, pretenden desestabilizar de manera incesante a
los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo.

(Foto: El Mundo)
-Irresponsabilidad
cívica
En
ocasión del ejercicio de oponerse a todo, en una ofensiva contra las medidas de
cuidado por la pandemia del Covid-19, días atrás la ex candidata a diputada
nacional de la alianza de Juntos por el Cambio Sandra Pitta, presentó un
recurso de hábeas corpus para que se suspenda la aplicación de la
obligatoriedad de exhibición del pase sanitario (acreditar el esquema de
vacunación completo) para realizar determinadas actividades como asistir a
eventos masivos, ingresar a salones de fiestas y realizar viajes grupales,
entre otras.
En
el escrito, la militante de “Republicanos Unidos” sostiene que la campaña de
vacunación nacional es deficiente pese a que Argentina ya superó el 73 por
ciento de la población inoculada con dos dosis.
Lo
extraño de la presentación de Pitta en la justicia, es la escasez de datos
estadísticos para solicitar la prohibición del pase sanitario. Según un informe
elaborado por el área de salud de la Provincia de Buenos Aires, quienes no
están inmunizados contra el coronavirus tienen un 18,8 más de posibilidades de
requerir una internación con cuidados intensivos que las personas que sí están
vacunadas.

Al momento de expedirse sobre el
planteo, la Justicia falló avalando la legalidad del pase sanitario nacional
rechazando el planteo de la ex candidata para que la medida sea declarada
inconstitucional.
El
juez Godoy primero explicó que citó en tres oportunidades a Pitta a una
audiencia para ratificar la presentación, pero ésta no compareció. Sin embargo,
desde el entorno de militante antivacunas adelantaron que apelarán el fallo
para que sea revisado por la Cámara. El magistrado se expidió manifestando que
el hábeas corpus no fue la vía idónea para efectuar el reclamo: “de la lectura de los extremos asentados
por Pitta, se advierte que los motivos que sustentan su presentación no se
encuentran previstos en la citada Ley” , y agregó que “la normativa cuestionada se ha dictado con la evidente intención de
evitar la propagación de una enfermedad catalogada como pandemia, en miras de
salvaguardar intereses superiores, por lo que el fin perseguido por la norma,
en tanto el bien jurídico que se pretende proteger la salud pública es
legítimo, los medios utilizados son razonables y prudentes”.
En
los fundamentos de la resolución el juez también señaló que no existe un
supuesto de amenaza a la libertad ambulatoria porque el decreto en forma
específica dispone que la fuerza dispone que la fuerza policial en caso de
detectar un incumplimiento de la norma dará aviso a la justicia penal para que
evalúe la pertinencia de iniciar acciones, quedando descartada asimismo en esa
situación un caso de privación de la libertad sin orden de autoridad
competente.

-Bochornosa
reivindicación de la dictadura militar
Como
no podría ser de otra manera, en consonancia con otros distritos y cumpliendo
al pie de la letra el guion esbozado por Juntos por el Cambio a lo largo y a lo
ancho del país, en la Provincia de Misiones, el diputado provincial Horacio
Loreiro y el concejal de Montecarlo Lucas Vega, ambos dirigentes de la alianza
opositora, efectuaron presentaciones en la justicia contra la implementación
del pase sanitario.
En los fundamentos de Loreiro expresó “falazmente”
y con total desconocimiento del terreno que, “tal como dice en el artículo 19
de nuestra Constitución en su parte pertinente, ‘ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que la ley no
manda, ni privado de lo que ella no prohíbe’”. Hablamos de total desconocimiento
y hasta con una evidencia manifiesta de pérdida del sentido espacio-temporal ya
que omite la vigencia de la Ley XII – Nº 118 que fue aprobada por unanimidad
(inclusive por los diputados de la alianza política a la que pertenece), por la
Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones en junio del año 2020, en
la cual se contempla la implementación de un pase sanitario en la provincia.
Sabido
es que la implementación del pase sanitario se inscribe en la estrategia de
seguir fomentando la vacunación contra el Covid-19 y para garantizar que las
actividades de mayor riesgo epidemiológico sean más seguras con la asistencia
de personas inmunizadas. Misiones cuenta con más del 70 por ciento de su
población inoculada al menos con 2 dosis de la vacuna.

Siguiendo
por la senda de los groseros errores, pero en este caso con un tema tan
sensible como repudiable, Loreiro sostuvo que en la época de los militares
existían más libertades y que de ninguna manera van a permitir que el Gobierno
siga avasallando las libertades. Expresiones repudiables que entrañan un
peligro que no conviene ignorar y que interpela a toda la sociedad para tomar
conciencia del nivel de negacionismo
que existe por parte de un sector de la dirigencia política que cambia de
máscaras y se embandera en un ideal falso de Nación amenazada y valores en
riesgo y, que ve al otro, como un verdadero enemigo al que hay que confrontar
de cualquier manera y destruirlo. Se trata de actores que carecen de un
imaginario utópico y de ideas de futuro, y solo se limitan a instalar y
potenciar mensajes de minorías con pensamientos radicalizados con el fin de
conseguir votos, ganar aprobación y robar titulares en la prensa.
Las nefastas expresiones del diputado
de Juntos por el Cambio Loreiro fueron repudiadas por la pluralidad del arco
político y dirigente en la provincia. Desde la CTA remarcaron en un comunicado
que “La última dictadura depuso las autoridades
electas por el pueblo y el capitán de navío Beltrameti, fue el encargado de
montar un aparato represivo en Misiones que tuvo un punto álgido en octubre del
76 cuando el operativo TOBA se instaló en las chacras y salieron a terminar de
cazar a los colonos, a los militantes del MAM, de la UES, de la JP, de los
sindicatos y otros. Los encarcelaron, torturaron, los mataron o los hicieron
desaparecer”.

(Foto: Wikipedia)
En
el mismo sentido, se expresó un grupo de organizaciones políticas y sociales
encabezadas por el Frente Patria Misiones: “Recordamos
al Diputado Loreiro que es triste y nefasta la afirmación de que en la trágica
época de la dictadura cívico-militar ‘teníamos más libertades que hoy’. Afirmar
semejante cuestión es practicar el negacionismo de los treinta mil argentinos
detenidos desaparecidos, de las detenciones, torturas, el secuestro de bebés y
el exilio forzado para tantos argentinos. Es negar la historia de la propia
fuerza política que integra, que también incluyó la cárcel al diputado
provincial de la UCR Víctor Marchesini y a varios concejales de Posadas.
Recordamos que en la nefasta dictadura cívico militar las garantías
constitucionales estuvieron suprimidas, el Poder Legislativo anulado y
diputados provinciales fueron detenidos y desaparecidos como Juan Figueredo”.
Llamó
la atención el silencio proveniente desde la Unión Cívica Radical de Misiones,
respecto a los repudiables dichos de Loreiro, máxime cuando una figura central
del radicalismo como Alfonsín representó el retorno de la democracia y el punto
final para una de las épocas más oscuras de la historia argentina como ha sido
la dictadura militar.
Por
Nicolás Marchiori (Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis y en Análisis de
Procesos Electorales. Posgrado de Especialización en Comunicación de Gobierno y
Electoral. Becario de la Fundación Konrad Adenauer y del Centro de Análisis y
Entrenamiento Político - CAEP Colombia)
