La gestión
activa y el compromiso del Gobierno misionero para hacer frente a la crisis
generada por el avance del fuego, contrasta fuertemente con el escenario de catástrofe
que afecta a la vecina provincia de Corrientes debido a la desidia
gubernamental.
En líneas generales, la política está
funcionando mal y no está cumpliendo con su rol. Muchos dirigentes no han
tomado conciencia todavía de que el mundo actual atraviesa una gravísima crisis,
no solo económica, sino incluso una aún más grave crisis: política, social,
moral e ideológica. Por supuesto, muchos se comportan de manera honesta e
infatigable, hacen muchísimos esfuerzos y tratan de manejar la situación de
adversidad y unir a toda la sociedad en la lucha. Sin embargo, la mayor parte
de la clase dirigente toma decisiones equivocadas. Reaccionan demasiado tarde.
Sin la preparación necesaria para poder elegir una estrategia efectiva y
acertada. No existe visión de conjunto.

Los
pueblos, a su vez, comienzan a entender que aquellos encargados de llevar las
riendas del futuro, aquellos que los dirigen, no hacen lo que deben, en el
momento que deben. Observan que en escenarios complejos estos “hombres de
Estado” se quedan un buen tiempo paralizados ante las decisiones por tomar; son
incapaces de prever y de proveerse las herramientas necesarias para elegir la
política más adecuada. Pueden notar que son demasiado débiles e inseguros y
están sometidos a influencias perniciosas y que todo se reduce a objetivos e
intereses políticos.

Superado
un nuevo año electoral, en donde el propósito de salir a escuchar para estar
más cerca de la sociedad, quedó reducido a un slogan de campaña para las dos
fuerzas nacionales que avivan y agigantan día a día la grieta, la clase
dirigente puede advertir que el equilibrio es cada vez más precario y que la
sociedad ya no tolera nuevos espectáculos de riñas en la cima del poder. Dicho
esto, cada vez son más los analistas de opinión pública que advierten un enojo
mayor de la sociedad con los políticos que con la política.
El
régimen bicoalicionista en el que se ordenó hace tres años el sistema político
argentino, retroalimenta, estabiliza y refuerza aquella configuración
disfuncional del vínculo entre las elites políticas y la sociedad.
-Contrastes
La
despiadada presencia del fuego en la zona litoral norte afecta sin distinción
tanto a Misiones como a Corrientes, pero con fuertes contrastes.
En
Misiones, el Gobernador Herrera Ahuad recorrió durante toda la semana
diferentes puntos de la Provincia para acompañar y seguir de cerca la labor de
los voluntarios en los lugares donde se focalizaron los incendios.

Asimismo,
en un acto en Casa de Gobierno, el primer Mandatario provincial y el ministro
de Ambiente y Desarrollo de la Nación, Juan Cabandié, rubricaron un convenio
para la puesta en valor, reparación y equipamiento de la Brigada Base Apóstoles
que operará en el marco del Sistema Nacional de Manejo del Fuego y como parte
del Plan Provincial de Manejo del Fuego.
En
el mismo acto, la Federación Misionera de Bomberos Voluntarios y las
asociaciones que la componen recibieron en manos del Gobernador subsidios y
bonos solidarios para adquirir equipamiento para el combate del fuego.

Además,
se anunció la compra de un nuevo helicóptero hidrante (el tercero de la
provincia) y la incorporación, por primera vez, de dos bomberos voluntarios de
comunidades mbya a la Brigada de Incendios Forestales.
Haciendo
un rápido repaso de atrás hacia adelante, se puede observar la continuidad de
un modelo de Provincia cimentado con políticas públicas trazadas a largo plazo,
que encuentra en más de una decena de leyes la firme intención e interés por la
preservación del medio ambiente, la biodiversidad y desarrollo sostenible. El
resultado es visible, un tercio de la provincia se encuentra en estado natural
de conservación. En el mismo sentido, diferentes reparticiones del Estado dan
cuenta de esta ingeniería tendiente a transformar a Misiones en guardián de la
selva: los ministerios de Ecología y de Cambio Climático, el Banco de
Germoplasma, el Instituto Misionero de Biodiversidad (Imibio) y la Biofábrica.

Al pasar la frontera de la Tierra Colorada,
el escenario es diferente, desolador. La catástrofe natural precedida por la
negligencia, la desidia y el abandono por parte del gobernador correntino de
Juntos por el Cambio Gustavo Valdés. El primer mandatario de la vecina
provincia se mostró reacio desde el principio al abordaje del conflicto que
derivó en ésta gran catástrofe ecológica en la zona del Iberá y que se extiende
frenéticamente al resto del territorio provincial.
El intendente de Mercedes Diego Caram, ciudad en donde se
originaron los primeros focos de incendio reprendió al gobernador macrista al
expresar que “Valdés estaba de vacaciones en Punta del Este. Recién un mes después me
mando un WhatsApp un ministro suyo.” El jefe comunal comentó que los
incendios comenzaron en el mes de enero, y los primeros focos se hubieran
podido sofocar si se actuaba rápidamente. Fue tan dramática la inacción
provincial, que Caram tuvo que crear un “comité de crisis” local, sin respaldo
ni apoyo de gobernador que se encontraba vacacionando fuera del país.

Recién
una semana después, cuando Valdés volvió de vacaciones, decidió declarar la
emergencia en la zona y pedir ayuda tardíamente en medio de acusaciones
cruzadas con autoridades del Gobierno Nacional.
Según los últimos reportes, el fuego
arrasó el 10% del territorio de Corrientes, consumiendo cerca de 800 mil
hectáreas. Las llamas destruyeron los humedales de los Esteros del Iberá y se
expandieron al sur de de Misiones.
La oposición en Corrientes sostiene
que hace años el gobierno provincial no invierte en equipamiento, tal es así
que la autobomba que se quemó hace una semana era del año 1994 y el avión
hidrante consumido por las llamas era alquilado. Asimismo, desde la vecina
localidad de Ituzaingó lo acusaron de apagar los incendios en la zona de San
Gará, donde tendría una casa de fin de semana, descuidando el resto de las
zonas aledañas.

El
panorama en Corrientes es realmente desolador. Una provincia tiene muy pocas
áreas protegidas y gran parte de su territorio quedó en manos de grandes
terratenientes privados que plantaron pino y eucalipto sin seguimiento y
control estatal. Asimismo, cobra bajos impuestos que favorecen la radicación de
empresas privadas, pero pagando las consecuencias con la falta de recursos para
invertir en las cada vez más deterioradas rutas y en el deficiente sistema
eléctrico y de provisión de agua potable.
-Recomposiciones salariales a la vista
El
panorama económico en nuestro país es difícil, y el acuerdo en puerta con el
Fondo Monetario Internacional se traducirá en una fuerte reducción del gasto
público, condición principal impuesta por parte del organismo multilateral de
crédito que prestó al gobierno de Mauricio Macri casi 45 mil millones de
dólares.
Pese
a ello, desde altas esferas del Gobierno de Misiones indicaron que los docentes
y las fuerzas de seguridad tendrán aumentos en febrero y abril, como primer
tramo, mientras que el resto de la administración pública tendrá una
recomposición salarial en los meses de marzo y mayo.

En
el ámbito educativo, la firma del acuerdo de paritarias con los gremios más
representativos (nuclean al 95% de los docentes) garantiza el comienzo de
clases en la provincia normalmente. Quienes agrupan a la menor cantidad de
adherentes se mantienen en su intransigencia. Por su parte, los sindicatos con
mayor cantidad de afiliados históricamente se han mostrado más propensos al
diálogo y comprensivos de las diferentes vicisitudes de la economía
argentina. En el caso de los demás, el
conflicto gira en torno a las altas exigencias, que si bien siempre fueron oídos
por el Gobierno Provincial, en caso de acceder a los mismos se generaría un
desfinanciamiento del Estado que no tendría recursos para afrontar el pago del
resto de los salarios de la administración pública o debería recortar gastos
millonarios en otra áreas sensibles, más aún en contextos de pandemia.

La
postura unánime de los padres a favor del inicio normal de clases, algo
habitual en Misiones, es una cuestión que pondrá a los gremios más
intransigentes en la mirada crítica de la sociedad. Las familias misioneras
aguardan el inicio de clases y la vuelta de la rutina escolar con total
normalidad.
A
nivel provincial se prevé un año difícil desde el punto de vista económico, en
donde será vital el rol del gobierno misionero que viene manteniendo a lo largo
de los años un manejo coherente, responsable y austero de los recursos
públicos.
Por Nicolás Marchiori (Abogado.
Diplomado en Manejo de Crisis y en Análisis de Procesos Electorales. Posgrado
de Especialización en Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la
Fundación Konrad Adenauer y del Centro de Análisis y Entrenamiento Político -
CAEP Colombia).-
