Mientras el
Presidente Fernández abogó por una salida política al conflicto, el Gobierno
evalúa escenarios posibles que condicionarían variables. La Argentina expresó
su "preocupación" por la situación en Ucrania y pidió una salida
"pacífica" a la crisis con Rusia.
"la
necesidad de que todas las partes involucradas avancen en una negociación
diplomática que permita una salida política" a la crisis. Cancillería,
instó "a todas las partes involucradas a resolver sus diferencias a través
del diálogo".
ENTERÁTE MÁS: claves para entender el conflicto

-Probables efectos:
Los
valores internacionales de la energía podrían cambiar la perspectiva de los
subsidios. Mientras que la disparada de los granos en Chicago es un problema
para las metas de inflación.
La
cuestión del impacto local del conflicto en Ucrania empieza a analizarse y
discutirse en el seno del Gobierno Nacional, sobre todo teniendo en cuenta que
muchas de las metas propuestas en el acuerdo con el Fondo Monetario (FMI) están
atadas a un crecimiento que podría verse afectado por el contexto geopolítico.
Lo que más expectativa genera son los avatares del precio de la energía y,
sobre todo el de los alimentos, dos cuestiones que entienden en la Casa Rosada
van a sacudirse mientras se dirime la historia entre Europa, Rusia y los
Estados Unidos en la zona de Ucrania y las regiones separatistas.

En
el Gobierno esperan, a priori, una disparada en los precios internacionales del
petróleo y el gas. Ese escenario podría ser doblemente perjudicial: en primer
término, redundaría en un mayor nivel de dólares que Argentina debería utilizar
para costear importaciones del fluido. En segundo lugar, el petróleo y otros
fluidos en alza significa no sólo mayores costos de activación de la economía,
sino también un impacto en los precios internos generales de otros productos. Y
el conflicto no parece ceder en este sentido, sino más bien ir en ascenso con
algunos hechos puntuales: por caso, en las últimas horas, Olaf Scholtz, el
reemplazante de Angela Merkel, avisó que suspende temporalmente la construcción
del gasoducto Nord Stream II, que uniría Rusia con Alemania. Hasta ahora, los
teutones venían tratando de correr de la balacera de la sanciones comerciales
este proyecto, pero la influencia de Estados Unidos pesó y se paralizó un ducto
que generá más tensiones en la provisión y el precio del gas.

(Petróleo Gas e Hidrocarburos - foto Facebook)
En
este contexto, un alto funcionario de la Rosada, Argentina
tiene una balanza energética aún deficitaria, por lo cual "no es un buen
momento para perder más divisas de las esperadas". Vale decir que, hoy, el
principal punto de conflicto con el Fondo es precisamente el tamaño del
desembolso de divisas que hará el organismo para pagar los vencimientos y
reforzar las reservas. En paralelo, cualquier disparada del precio del petróleo
impactará en los valores de las materias primas que luego se utilizan para
producir alimentos. He aquí, según apuntan desde el Gabinete Económico, una
primera complicación en relación a otro indicador que se juega en la negociación
con el FMI: cómo hará Argentina para domar niveles de inflación que hoy son
condicionantes del crecimiento que se necesita para pagar la deuda.

Fuentes
oficiales aclararon que, de todos modos, hay una comprensión parcial de lo que
suponen las revisiones trimestrales del acuerdo. Generalmente asociadas con un
monitoreo de los números, en el Ejecutivo le suman otra utilidad: está charlado
que en un contexto de volatilidad sea ese espacio una instancia de revisión de
cuestiones puntuales. "Nadie esperaba esto en Ucrania, no es algo normal,
tiene que debatirse en el caso de que vaya escalando", contaron desde el
Gobierno a este diario. Otras ramas del Gobierno opinan que se está
sobreestimando desde el Ministerio de Economía la capacidad de flexibilidad del
organismo que comanda Kristalina Georgieva. Un Fondo en el que pesan, sobre
todo, Estados Unidos y las potencias europeas.

(Foto: Ámbito)
El
tema alimentos tiene en alerta a los ministerios de Desarrollo Productivo,
Agricultura y a la Secretaría de Comercio Interior. En el medio del conflicto,
la tonelada de soja en el mercado de granos de Chicago volvió a ponerse en los
600 dólares; el maíz sigue en ascenso y el trigo continúa en una escalada que
llevó el precio a coquetar con los 300 dólares. Por qué el Gobierno observa con
cuidado ese fenómeno? Porque por un lado puede lograr vía precios una
recuperación del ingreso de dólares aún más fuerte que la del 2021, pero por
otro ese factor le sumará más tensión a la inflación interna de los alimentos.
Un caso reciente: ya el alza de los valores del trigo abrió hace unos días una
especulación con el precio del pan, que reportó aumentos del 25 por ciento.
Asimismo, el caso del maíz inquieta porque es el alimento del ganado, lo que
podría ponerle un plus a los precios de la carne y el pollo. Esto llega,
también donde el Gobierno disputa sobre todo la inflación de productos frescos,
que están impactados directa o indirectamente con las variables commodities. (P12)
(Fotos encabezamiento: Télam)