En una mañana de un 15 de mayo de este 2020, se apagó la vida de un
ídolo argentino, “popularísimo”, de nombre: Héctor Omar Hoffmann Fenzel,
conocido como Sergio Denis. Un cantautor musical con el que me crucé infinidad
de veces en la vida.
La primera, cuando yo
era apenas un universitario en La Plata, caminaba por una vereda y él al salir
de un bar, me pidió fuego para encender su cigarrillo, ya sonaban en las radios
algunos de sus tantos éxitos, como “Vive”, “Te llamo para despedirme” y otros. La
segunda, cuando yo, aún aprendiz de mi profesión, changueaba como chofer de un
taxi en Buenos Aires y tuve el placer de que se subiera y me dejara firmado el
estuche de la banderita de LIBRE, me acuerdo que era una tarde de lluvia. Claro
que por esos tiempos yo solo consumía rock, pero reconozco que fueron momentos
de alto impacto.

Después la vida de
escenarios, al que me dedique por muchos años como presentador-animador, hizo
que volviera a cruzarme con Sergio, pero ya para presentar su show, incontables
veces, en Santa Cruz, en Rio Negro, en Neuquén, en Córdoba, en Catamarca, en pcia. de Buenos Aires, en Misiones,
incluyo hasta fui su “telonero”, porque como también siempre incursioné en el
show musical, me tocó asimismo ser su antecesor en la programación.
Si mal no recuerdo, la
última vez fue en Dos de Mayo y a la noche siguiente en San Vicente (Misiones),
ya hace un buen tiempo atrás…..
Confieso que siempre
fue considerado como “buen tipo” en el ambiente artístico, esos cuyo “ángel” brillan
siempre, debe ser el designio de los “elegidos”.
“Gigante chiquito”, “Me
enamoré sin darme cuenta”, “Nada hará
cambiar mi amor por ti”, “Cada vez
que sale el sol”, “Solo sabe Dios”y tantas otras canciones, han ido sonando por años y años, sin cansar a nadie,
tanto en emisoras, como en equipos sonoros….
Su ultra éxito “Te quiero tanto”, tiene la melodía pegada en las gargantas de los
hinchas del fútbol de Argentina y en varios lugares del Mundo. Por esa razón lo
califique como “ídolo popularísimo”, porque pregunto: “quién no cantó o tarareo
una canción suya alguna vez?”.
Ese ídolo, se quedó
sin vida, pero su “estrella” alumbrará muy fuerte, en todos los corazones, de
aquellos que lo hemos respetado con mayúsculas, de los fans que lo han adorado
y aclamado, de los buenos de corazón, en los que no pidió permiso y se metió
nomás, para siempre…..
Cuando la vida de un
ídolo se apaga en esta dimensión, cuando el escenario se lo lleva a cantar al
infinito, esas canciones que han marcado
a fuego a varias generaciones terrenales, hacen que la memoria dibuje su
figura, para que, como en este caso, siga cantando: “Vive”.
Chau Sergio, gracias
por tu legado, seguramente nos volveremos a cruzar…….(Ricardo Ramos)