El pasado viernes
25 de marzo, el FMI finalmente aprobó el acuerdo con la Argentina y se activó
el giro inmediato de US$ 9.656 millones, servirán para saldar los dos
vencimientos de este mes con el FMI por un total de cerca de US$ 2.800
millones, que la Argentina cancelará el jueves 31.
La
aprobación definitiva del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI),
superadas todas las instancias formales del Ejecutivo, Legislativo y del propio
Directorio del organismo, gatilló automáticamente una hoja de ruta dentro los
términos del entendimiento para refinanciar la deuda de US$ 45.000 millones
contraída en 2018 por el entonces presidente Mauricio Macri.
El
viernes fue el día decisivo y las expectativas estaban centradas en Washington
donde el board (Junta) del FMI finalmente aprobó el acuerdo con la Argentina, y
al término de la reunión la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva,
difundió un comunicado en el que destacaba que "un fuerte consenso
político y social es clave" para el éxito del programa.

Una
vez aprobado el acuerdo, se activó el giro inmediato de US$ 9.656 millones que
incrementaron las reservas a US$ 43.321 millones, y que servirán para saldar
los dos vencimientos de este mes con el FMI por un total de cerca de US$ 2.800
millones, que la Argentina cancelará el jueves 31, el plazo límite otorgado por
el organismo multilateral.
De
esta forma se mantendrán las reservas en un nivel que permitirá cancelar el
resto de los vencimientos, y a la vez cumplir con una de las metas
cuantitativas del año 2022 con el organismo, de acumular al menos US$ 5.000
millones en reservas.
Luego
se activará un cronograma de tareas y desembolsos subsiguientes en los próximos
dos años y medio que durará el nuevo programa, y que implica una reprogramación
de los vencimientos de los US$ 45.000 millones de deuda con el Fondo hasta el
2034.

En
cuanto a los giros del FMI, está previsto que en junio sea la primera revisión
trimestral tras lo cual se ejecute un nuevo pago aproximado equivalente a US$
4.190 millones, según los valores actuales del DEG (Derechos Especiales de
Giro), la moneda del Fondo.
Posteriormente,
en septiembre está previsto el giro de otros US$ 4.190 millones si se cumplen
los términos de la tercera revisión, y ya está pactada una cuarta revisión para
diciembre, por un monto mayor, de casi US$ 6200 millones.
De
esta forma, el Tesoro Nacional recibirá más fondos de los que deberá pagarle al
Fondo en 2022, alcanzando un financiamiento neto de 0,7% del PBI (Producto
Bruto Interno), tal como reza el documento del acuerdo.
En
cuanto a las metas, hay dos más cuantitativas, además de la arriba enunciada de
reservas, que deberá cumplirse a lo largo de 2022: por un lado, la fiscal,
donde el Ejecutivo deberá cumplir con una reducción del déficit con una meta de
déficit primario de 2,5% del PBI; y por otro, la meta de la disminución de
monetización, de manera que el Banco Central no financie al fisco en más del 1%
del Producto.
En
cuanto a la inflación, se trata de una meta indicativa anual, donde se espera
que se ubique dentro de un rango de 38% a 48%; y continuar con una esquema
gradual de reducción en los años subsiguientes.

Para
constatar la evolución de metas cuantitativas e indicativas, entre medio de las
revisiones, los técnicos del FMI desde Buenos Aires deberán enviar a Washington
una seria de datos con distinto tipo de frecuencia semanal, quincenal, o
mensual, de las principales variables económicas argentinas, estados de las
instituciones financieras, del sistema monetario y otros detalles que puedan afectar
la balanza de pagos, como eventuales fallos pendientes (como los del Ciadi) en
contra del país.
Hacia
fin de año se espera la presentación de un cronograma para tender a reducir las
restricciones cambiarias, entre otras pautas.
Una
mención aparte merece el capítulo relacionado con los subsidios y tarifas, ya
que se definió que la segmentación tarifaria comenzará a aplicarse a partir del
1 de junio -se prevé la convocatoria a audiencias para abril- donde el 10% de
los hogares de mayor poder adquisitivo deberá pagar tarifa completa.

Luego,
los usuarios beneficiarios de la tarifa social recibirán un incremento total en
su factura para cada año calendario que será equivalente al 40 por ciento del
coeficiente de variación salarial (CVS) del año anterior; es decir, que este
grupo recibiría aumentos que no superarán en total el 22% durante todo 2022.
En
tanto, para el resto de los usuarios el incremento total en la factura para
cada año calendario será equivalente al 80 por ciento del CVS correspondiente
al año anterior, de modo que las subas en las boletas serían en total en el año
del 42,7% (se computan las subas ya pautadas para marzo).
Por
último, cabe mencionar que los vaivenes de la coyuntura internacional aportan
incertidumbre al cumplimiento de alguna de las metas propuestas, y es algo que
reconoce el Memorando de Entendimiento.
