Recientes
estudios de opinión pública demuestran con contundencia que, a la hora de
definir las preferencias electorales los misioneros, tienen en cuenta la
gestión por encima de otros aspectos. La grieta impulsada desde el país central
se diluye en la sociedad misionera por el alto impacto de la hiperactividad de
la agenda del gobierno provincial.
El
ideal de certeza, tanto teórica como práctica, no se puede plantear separado de
la acción. Las certezas son una respuesta humana, entre otras posibles, a las
incertidumbres de la vida.
En
nuestro tiempo, la incertidumbre se ha convertido en un motivo recurrente.
Zygmunt Bauman sostiene en su obra “Tiempos líquidos. Vivir en una época de
incertidumbre” que “nos encontramos en
una incertidumbre endémica”.

El
país atraviesa por tiempos en donde la desafección política se ha transformado
en un problema grave para la vida democrática. El fenómeno socio-político de la
“grieta”, ha generado un duro golpe para una sociedad cada vez más polarizada
por visiones radicalizadas. La desafección no tiene que ver con el descontento,
es algo más profundo. El descontento no suele afectar la legitimidad
democrática y es, sobre todo, coyuntural. La desafección política en cambio
implica una profunda insatisfacción con los resultados de las instituciones
democráticas, independientemente del partido o individuos que las estén
operando. En realidad, no implica un cuestionamiento al sistema democrático.
Esto se traduce en ausencia de pertenencia, disgusto, falta de representación,
desconfianza y rechazo a los partidos políticos.
La
desafección política invade, sobre todo, a los nuevos electores: jóvenes,
informados, críticos y conectados (millennials). Este segmento del electorado
es el que compone el voto volátil y define una elección. Son los que adoptan
una actitud antipolítica y presentan dos posturas: no acuden a votar porque no
creen en el sistema de partidos, o votan para ver perder al partido en el
gobierno.
El
escenario político de la Argentina, producto de la grieta, ha derivado en la
aparición de un sistema “bicoalicionista” de partidos que representan ideologías
cada vez más radicalizadas. Esta visión maniquea de la política ha dado lugar a
la aparición de los movimientos provincialistas que toman distancia de esa
lógica amigo/enemigo, anti/a favor, y se viene observando el crecimiento de
terceras fuerzas con una fuerte impronta de defensa de lo local con fuerte
apoyo de un sector cada vez más grande de la sociedad que escapa a la visión
sesgada y extremista que plantea la grieta.

(Imagen: TN)
Por
un lado, estos dos grandes espacios nacionales solo centran su atención en la
puja del poder, tanto interno como externo. En la lógica de los dirigentes de
estas fuerzas, no existe nada más importante que la construcción y,
consecuentemente, consolidación del poder. Por el otro, fuera de la burbuja de
la política, los ciudadanos de a pie transitan los avatares de la vida con un
sentimiento cada vez más grande de orfandad. A la gente de carne y hueso no le
importa las disputas políticas por el poder, quieren soluciones para sus
problemas. Problemas que en gran medida son derivados de esta visión totalmente
disociada de la ciudadanía en la que está inmersa gran parte de la clase
política.
En
líneas generales, la política está funcionando mal y no está cumpliendo con su
rol. Muchos dirigentes políticos no han tomado conciencia todavía que el mundo
actual atraviesa una gravísima crisis no solo económica, sino incluso una aún
más grave crisis política, social, moral e ideológica. Por supuesto, muchos se
comportan de manera honesta e infatigable, hacen muchísimos esfuerzos y tratan
de manejar la situación de adversidad y unir a toda la sociedad en la lucha.
Sin embargo, la mayor parte de la clase dirigente toma decisiones equivocadas.
Reaccionan demasiado tarde. Sin la preparación necesaria para poder elegir una
estrategia efectiva y acertada. Sin ninguna visión de conjunto.

Los
pueblos, a su vez, comienzan a entender que aquellos encargados de llevar las
riendas del futuro, aquellos que los dirigen, no hacen lo que deben, en el
momento que deben. Observan que en escenarios complejos estos “hombres de
Estado” se quedan un buen tiempo paralizados ante las decisiones por tomar; son
incapaces de prever y de proveerse las herramientas necesarias para elegir la
política más adecuada. Pueden notar que son demasiado débiles e inseguros y
están sometidos a influencias perniciosas y todo se reduce a objetivos e
intereses políticos.
Superado un nuevo año electoral, en
donde el propósito de salir a escuchar para estar más cerca de la sociedad
quedó reducido a un slogan de campaña para las dos fuerzas nacionales que
avivan y agigantan día a día la grieta, la clase dirigente puede advertir que
el equilibrio es cada vez más precario y que la sociedad ya no tolera nuevos
espectáculos de riñas en la cima del poder. Dicho esto, cada vez son más los
analistas de opinión pública que advierten más enojo de la sociedad con los
políticos que con la política.
El
régimen bicoalicionista en el que se ordenó hace más de tres años el sistema
político argentino retroalimenta, estabiliza y refuerza aquella configuración
disfuncional del vínculo entre las elites políticas y la sociedad.

-La gestión:
factor determinante en las preferencias
Si bien el 2023
todavía está lejos y, además las inquietudes y preocupaciones de la gente pasan
por otro lado, ya se empiezan a conocer diferentes mediciones de la opinión
pública misionera.
De
los números arrojados por las preferencias de la ciudadanía, surge que la
hiperactividad que marca el pulso de la agenda del gobierno provincial es un
factor determinante a la hora de las inclinaciones de la ciudadanía.
Mirando
hacia atrás, la gestión de la pandemia por parte del Gobierno Provincial, que a
esta altura ya se la puede calificar como exitosa gracias a la contundencia de
los índices de salud y económicos. Respecto al primero, Misiones cuenta con una
de las tasas de mortalidad más bajas del país cada 100 mil habitantes. Con
relación a lo segundo, los informes económicos de IARAF, Politikón e Indec
coinciden y remarcan que fue la provincia con mejor desempeño en crecimiento de
consumo, construcción, cemento, crecimiento del empleo privado, de la actividad
laboral y disminución de la pobreza. Esto es el resultado de la famosa “Estrategia
Binaria”, que anunciaba Carlos Rovira en aquella conferencia de prensa brindada
en la Cámara de Representantes en mayo de 2020 tras 43 días de aislamiento
obligatorio en toda la provincia.

En el presente, la impronta de
cercanía con la gente desplegada por el Gobierno de la Renovación a lo largo
del territorio provincial en todos los niveles, permite gozar al Gobernador
Herrera Ahuad y al Vice Gobernador Carlos Arce de una imagen positiva que
oscila el 80%. Este fenómeno se extiende a los intendentes renovadores que
experimentan una buena imagen gracias a la gestión y a la escucha activa de las
necesidades y problemáticas de la gente en cada uno de sus pueblos.
“Las palabras
que más se repiten cuando los misioneros explican sus preferencias son: certeza
y confianza”.De esta forma, la
percepción de la ciudadanía es que un gobierno con la impronta con la que viene
desplegando la Renovación cada una de sus políticas públicas es el que en mayor
medida puede garantizarle un mejor futuro.
De
allí radica la contundencia de los números de las mediciones realizada por la
prestigiosa consultora dirigida por Analía Del Franco. Si bien no existen
definiciones de candidaturas, porque las prioridades del Frente Renovador, hoy
por hoy pasan por resolver los problemas cotidianos de los misioneros, los
eventuales competidores para los cargos ejecutivos (aquellos que la opinión
pública los ve como posibles candidatos en 2023) sacan una ventaja abismal
sobre sus adversarios de otros espacios políticos. Tal es así que el mejor
candidato de la oposición cuenta con una intención de voto inferior al tercer
candidato del Frente Renovador de la Concordia.

Las tres figuras de la Renovación que
se encuentran entre las de mayor preferencia de los misioneros son el
ex-gobernador y actual diputado provincial Hugo Passalacqua, el Intendente de
Posadas Leonardo Stelatto y el vice-gobernador Carlos Arce. Por otro lado, el
opositor con mayor apoyo es al actual diputado nacional Martín Arjol.
Otro
dato importante, arrojado por las mediciones de Del Franco, es que el 62% de
los consultados se manifestó como adherente al gobierno provincial, sólo un 16%
como opositor y el resto no sabe o no contesta.
El
trabajo presentado por la Consultora de Buenos Aires, arroja como elemento
saliente que cualquiera de los tres posibles candidatos del Frente Renovador
que se presente a elecciones para el cargo de gobernador, estaría sacando 3
veces más votos que el mejor candidato opositor.
Por Nicolás Marchiori (Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis y
en Análisis de Procesos Electorales. Posgrado de Especialización en
Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la Fundación Konrad Adenauer y
del Centro de Análisis y Entrenamiento Político - CAEP Colombia).
