El Gobierno
de Misiones funciona de manera opuesta a lo que se observa a nivel nacional: se
privilegia la gestión y la cercanía con la ciudadanía, en lugar de las disputas
internas de poder o por futuras candidaturas. La búsqueda de soluciones prima
por sobre la pelea de egos.
La
prioridad política de los dirigentes misioneros que tienen responsabilidad de
gestión, es estar cerca de la gente. Ello se verifica en la valoración tanto
del Gobernador Oscar Herrera Ahuad, como del intendente de Posadas, ubicados
entre los de mejor imagen del país.
Misiones
pareciera ir a contramano de lo que sucede a nivel nacional, camino ya decidido
con la elección de la boleta corta en 2019. Allí, la Renovación se plantó como
partido independiente, fuera del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio.

El
contraste con la gestión nacional es muy fuerte, en ese plano se encuentra un
gobierno dividido, con fuertes disputas internas que producen una inacción en
la gestión. Problemas de gravedad como la inflación no encuentran su adecuado encauzamiento.
Sobre
esto último, el drama de la aceleración de precios y la consecuente pérdida de
poder adquisitivo es sufrido por todos los misioneros, pero el oficialismo
provincial busca y encuentra mecanismos de defensa al golpeado bolsillo
ciudadano, como son los distintos programas “Ahora”, positivamente valorados
por el grueso de consumidores y comerciantes.
A
la interna oficialista del FdT y los bruscos encontronazos entre el PRO y la
UCR en JxC, le salió una cuña política. El descontento y la bronca con esos
sectores, es canalizada por el espacio que lidera Javier Milei. Situación que
en Misiones no se observa.
El
Frente Renovador, mencionábamos, gobierna sin internas que debiliten la
gestión, lo cual redunda en un beneficio para la población.

Donde sí se puede apreciar una
situación similar a la nacional, es en el conflictivo escenario que vive la
oposición misionera: se intentan sumar dirigentes con el único objetivo de
ganar elecciones, pero no de tener un plan de gobierno concreto y con el que
todos estén de acuerdo. Amontonar nombres no significa crecimiento ni suma
beneficiosa para las mayorías.
Tal
vez en 2019 hayamos sido testigos de la última elección nacional tan
marcadamente polarizada entre dos coaliciones. Los resultados en gestión de
gobierno y materia económica, de empleo y pobreza no han sido satisfactorios.
Los
incipientes sondeos de opinión de cara a 2023 dan cuenta del crecimiento en
Misiones del economista ortodoxo Javier Milei, así como de una caída de Horacio
Rodríguez Larreta. En cuanto a niveles de aceptación, esas mismas encuestas
marcan que Alberto, Cristina y Macri ostentan los peores niveles de aceptación
de la última década.

Ya en el plano provincial, tres
dirigentes renovadores encabezan la intención de voto a gobernador -con un 60%
en la sumatoria total-, muy lejos del opositor más cercano, Martín Arjol. Llama
la atención que el ganador de la última elección no alcance los 2 dígitos en
las preferencias misioneras.
Estos
números deben leerse en paralelo a la realidad que se vive en la Provincia: el
modelo político misionero obtiene resultados palpables. La exitosa gestión de
la pandemia, privilegiando tanto la salud como la economía es reconocida por
propios y extraños. Al igual que la transformación sufrida por Posadas, el
Ingeniero Stelatto trasciende fronteras por su trabajo en la capital misionera.
En el mismo sentido
se ubica lo ocurrido en la última reunión de las provincias del Norte Grande en
Salta. En dicho convite, el modelo misionero fue motivo de consulta de varias
provincias debido a su autonomía política y económica, por no depender ni
pertenecer a ninguno de los dos grandes espacios nacionales
