El informe
dice que, los recientes tres partes semanales emitidos por el ministerio de
Salud de la Nación, acusa un incremento del 26,7% en los contagios. De 8.387 del
pasado 17 de abril a 11.443 de este 1 de mayo. Aunque el número de fallecidos
tuvo baja.
La
ola más cercana pasada, de la pandemia que vivió la Argentina, se produjo a
comienzos del verano en diciembre 2021, a causa de la supercontagiosa Ómicron y
comenzó a retroceder a fines de enero 2022.
Pero,
los casos de COVID-19 comenzaron a incrementarse en las recientes pasadas dos
semanas. Si bien el gobierno dispuso a mediados de abril una nueva forma de
difundir los informes, que pasó de ser diario a semanal, debido a la baja del
número de infecciones en los últimos meses, esta cifra se incrementó un 26,7%
en ese período.

En
cambio, el número de fallecimientos se modificó y, por el contrario, tendió a
bajar o al menos a mantener cierta estabilidad, ya que mientras el 17 de abril
se reportaron 146 víctimas mortales, una semana más tarde aumentó a 198, pero
este domingo bajó a 111 personas. Los casos graves registrados como ingresos en
camas de unidades de terapia intensiva (UTI) de todo el país, también se
mantenía en baja, alcanzando a 339 este 1
de mayo, cuando el 24 de abril habían sido reportadas 372 y la semana anterior
412.
La
ministra de Salud, Carla Vizzotti, advirtió que los casos de Covid-19 “van a aumentar en otoño-invierno” y reiteró
que las autoridades sanitarias están centrando su esfuerzos en que esto “no se
traduzca en hospitalizaciones y fallecimientos”. La funcionaria volvió a
negar que ya se haya superado la pandemia en el mundo: “No debemos pensar que ya pasó. Debemos seguir vacunándonos. Hay que
esperar que pase el frío y, cuanto más nos vacunemos, menos contagios vamos a
tener”, dijo.

El
experto Oriol Mitjá, profesor asociado de enfermedades Infecciosas y Salud Global
y perteneciente al Consejo Europeo de Investigación al Hospital Germans Trias
de España, advirtió hoy que “si el
resultado de la prueba de antígeno es negativo, debe repetirse dos días
después. Actualmente, los síntomas comienzan antes de que la prueba sea
positiva. Mientras baja la gripe, sube el Covid, pero hay muchas infecciones
que no estamos detectando”, remarcó
“La incidencia a 14 días en >60 años es de
700 y, la tasa de positividad, supera el 25% lo que significa que la incidencia
real es entre tres y cuatro veces más alta de la que detectamos. La
probabilidad de que aumente es alta. Ómicron es una variante con escape vacunal
con el potencial de infectar hasta el 60-70% de la población: Un 30% se infectó
en Navidad. Un 30% se librará. Un 30% se puede infectar ahora y este es el que
preocupa”, subrayó.
Por
su parte, Adolfo Rubinstein, ex ministro de Salud de la Nación y el actual
director del Centro de Implementación e Innovación en Políticas de Salud del Instituto
de Efectividad Clínica y Sanitaria, señaló “La
pandemia no terminó, pero lo que sucede es que por un lado con la vacunación y
la mayoría de la población con refuerzos en la Argentina obviamente bajaron los
niveles de complicaciones”.

Igualmente,
consultado el doctor Víctor Romanowski, vicepresidente de la Sociedad Argentina
de Virología e investigador superior del CONICET, coincidió en que la
eliminación del virus por el momento no es posible y que la fase del COVID-19
como endemia no implica relajarse tanto a nivel colectivo como individual. “Sería muy difícil pensar que una infección
respiratoria que se transmite tan fácilmente a través de aerosoles (es decir,
por vía aérea) sea eliminada en algunas regiones cuando existe una activa
circulación de viajeros de un rincón del mundo a otro. Por eso es muy
importante destacar la imperiosa necesidad de acceso a las vacunas en los
países de menores ingresos. Solo si se asegura la equidad en la distribución de
las vacunas se podrá atacar esta infección sin dejar bolsones de donde se
distribuya el virus al resto del mundo”, afirmó el virólogo.

Para
los próximos meses, según Romanowski, la propagación del virus seguirá por las
personas que aún no han adherido o no han accedido a vacunarse. “Las vacunas actuales son seguras y eficaces
para reducir el riesgo de hospitalización por cuadros graves y muerte, pero no
bloquean totalmente la infección. En este contexto, la porción de la población
no vacunada contribuye significativamente a la diseminación del virus”.
El
investigador en bioinformática del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba
Rodrigo Quiroga explicó en cuanto al incremento de casos que, “como cambiaron los criterios para hacer los
testeos, ahora hay menos personas con síntomas que se hisopan para confirmar el
diagnóstico de COVID-19 y esto dificulta la interpretación de los casos.
Posiblemente, el aumento de los casos ocurrió antes de la última semana, pero
no se observó por el cambio en la metodología de testeos. Como los reportes son
semanales, hay que ver si la tendencia se sostiene en el tiempo”,

En
ciudad de Buenos Aires, ya se ha registrado también el mayor avance del
sublinaje de Ómicron, BA.2. Como dijo a Infobae días atrás, Mariana Viegas,
investigadora en virología del CONICET en el Hospital de Niños Ricardo
Gutiérrez de Buenos Aires y coordinadora del Proyecto País, el consorcio de
vigilancia genómica del coronavirus del Ministerio de Ciencia, Tecnología e
Innovación: “En los pocos casos que
estamos analizando semana a semana, se detecta Ómicron BA.2 entre el 25% y el
50% de las muestras de la ciudad de Buenos Aires. Así es el rango por el bajo
número de casos que se envían a secuenciar y el intervalo de confianza da
amplio”.
El
doctor Jorge Geffner también hizo hincapié en la necesidad de profundizar la
vacunación ante el incremento de los casos. En el contexto actual de la
pandemia y en base a la evidencia científica, hoy la prevención contra el
COVID-19 pasa por sumar “capas” de
protección. “Con la dosis de refuerzo,
hoy las personas cuenta con una excelente defensa frente a lo que es la
posibilidad de cursar una infección severa si se contagia el coronavirus hoy”,
respondió el doctor Jorge Geffner, investigador en inmunología y vicedirector
del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS), que
depende del Conicet y la Universidad de Buenos Aires. El experto añadió que la
prevención contra la infección también debe hoy incluir el uso adecuado del
barbijo o mascarilla en los ambientes cerrados y de la ventilación cruzada y
permanente porque reducen también el riesgo de contraer el virus.

“Estamos empezando a ver un incremento
en la detección de nuevos casos que seguramente están subestimados por los
cambios de criterios a la hora de testear”, observó el senador provincial por
Corrientes, contador y experto analista de datos, Martín Barrionuevo, para
quien “seguramente se vea un incremento
mayor y el impacto que eso tenga en los niveles de internación y letalidad va a
estar relacionado con el estado de la vacunación”. En ese sentido, aclaró: “Tenemos muy buena cobertura en mayores de
50 años, lo cual es muy bueno”. Pero, en coincidencia con lo que señaló
Vizzotti, aclaró que “la pandemia no terminó” y eso “se basa en datos reales que están ocurriendo, como que en este momento
el Reino Unido tiene más fallecidos que durante la ola previa a Ómicron”.
En
la misma línea, el doctor en física, investigador del CONICET y secretario de
Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham, Jorge Aliaga, agregó: “No estamos como al principio; hay muy pocos
casos en Argentina, pero de todos modos, a pesar de lo poco que se testea y se
informa, parece estar habiendo una suba de casos en el AMBA, que por ahora es
leve pero hay que ver qué va a pasar en pleno invierno”.
(Fuente: Infobae)