El reconocido
filósofo y pedagogo brasileño Paulo Freire sostenía que la alfabetización es un
acto de conocimiento, de creación y no de memorización mecánica. Enseñar no es
transmitir ni transferir conocimientos, sino que implica generar las
oportunidades para su propia creación y establecer las condiciones para su
construcción. La alfabetización es un acto creador y no puede ser vista como un
simple proceso de repetición de palabras. Es creación y recreación.

En
este contexto, el diálogo permanente, la libre expresión, la comunicación
fluida y la participación activa, son ejes fundamentales. Sin ellos, no habrá
una alfabetización posible. Y la ciudadanía tampoco será plena. Ciudadanía no
supone solamente una dimensión jurídica que se debe defender cuando los
derechos de las personas son vulnerados. Es, además, una condición que se pone
en juego mediante una práctica participativa, que no solo ampara, sino que
propone, crea, exige, toma decisiones y genera transformaciones, siempre en el
marco de una sociedad justa y democrática.

(Elige Educar)
La
ciudadanía necesita entenderse como una apropiación de la realidad para actuar
y participar en ella. Se expresa a través de las relaciones sociales, en una
práctica de lo colectivo en favor de los derechos de los individuos.
Es
imposible pensar en una vida cotidiana sin participación, o una vida social sin
expresión. Gozar de una ciudadanía plena,
significa poder ejercer el derecho a participar. Una sociedad democrática se
sostiene en una sociedad participativa.

En
la obra “Education for democratic citizenship”, las politólogas norteamericanas
Roberta Sigel y Marilyn Hoskin sostiene que “la participación es toda acción que busca afectar positivamente la
calidad de la vida pública en una sociedad democrática que defiende los derechos
humanos. Es la influencia que ejerce una persona o un grupo de personas en la
comunidad. Se trata de una actividad política y social visible.”
Esta
participación requiere que la persona se vea a sí misma como actor social y
sienta que puede ser un miembro activo de la comunidad. Es decir lo opuesto a
la indiferencia y el aislamiento. Supone un identificación con lo público
expresada en acciones cotidianas, en las que la persona se compromete
constructivamente con una causa que afecta y preocupa a la comunidad e
interviene junto con otros en la búsqueda de soluciones.

Participar,
entonces, es actuar con la idea de generar transformaciones por el bien común y
defensa de la sociedad. La búsqueda de nuevas respuestas y de una realidad
mejor, es lo que motiva a la persona a participar. Sólo la participación en
beneficio de la comunidad y de sus intereses garantiza un verdadero compromiso
democrático.

-Los jóvenes como motor
de la transformación
En
un mensaje enviado a la población en el año 2021, el Conductor del Frente
Renovador de la Concordia, Ing. Carlos Rovira, destacó en referencia a la
defensa del interés de los misioneros que: “solo lo podemos hacer desde este
espacio, con la misma pasión, dedicando el mismo pensamiento para la
elaboración de los proyectos, sabemos muy bien lo que queremos, somos
respetuosos de los demás, nuestro espacio tiene razones para el desarrollo
económico, comercial, educativo, medioambiental, político, hoy estamos
preparados. Todo esto inspira, esto es algo inconmensurable, es contagioso, hay
caras nuevas en el ámbito de la política, esto es un proceso disruptivo dentro
de la política, hombres y mujeres cada vez más jóvenes, capacitados, con ideas
nuevas al servicio de su comunidad, al frente de su comunidad, que ayer era impensado
que podrían hacerlo.”

Actualmente
se observa una marcada profundización desde la Renovación en todo lo referido a
la temática de los jóvenes como agentes de transformación. Su agenda ha pasado
a ocupar un lugar muy importante en la gestión y planificación del gobierno.
Misiones cuenta con una de las poblaciones más jóvenes del país, lo que demanda
la atención y la ocupación de la clase dirigente.

En
este sentido, desde el Gobierno Provincial se vienen llevando a cabo acciones
que ubican a ese sector de la población como uno de los más importantes a la
hora de trazar políticas públicas. Desde la educación hasta el acceso al
empleo, el Estado desarrolló un sinfín de acciones que alientan formidable
presente y promisorio futuro para las nuevas generaciones misioneras.
Desde
el desarrollo de un ecosistema que integra a varias arterias, Misiones se ubica
como un faro en el país en materia de industria del conocimiento. Desde la
Escuela de Robótica, la primera pública y gratuita de su tipo en el país, los
niños de entre 4 y 5 años comienzan a
dar sus primeros pasos en el camino que los prepara para el trabajo del futuro.

Complementan
este ambicioso plan de desarrollo productivo: la Escuela Secundaria de
Innovación, que este año tendrá los primeros egresados con orientación en
robótica, también algo único en la Argentina; el Polo Tic que viene realizando
capacitaciones para más de 10 mil misioneros, cerca de 9 mil compatriotas del
resto del país y hasta de otros países latinoamericanos en más de 15 cursos de diferentes
duración con rápida salida laboral.

Silicon
Misiones, que desde su creación, no sólo está trabajando en la capacitación de
recursos humanos, sino en el desarrollo emprendedor junto con otros partners
que se suman al mayor proyecto de la región en materia de incentivo a la
industria de servicios basados en el conocimiento.
Con
este escenario tan promisorio para las generaciones más jóvenes de la Provincia,
sus protagonistas ven en la Renovación el único espacio que atiende de manera
real sus inquietudes y los prepara para insertarse al mundo con oportunidades.
Como ha expresado en algún momento Rovira, “esto
forma parte de este proceso, que arranca y tiene el punto final en la
educación, una educación completamente distinta a la que nosotros recibimos.”

En
la antesala de un nuevo año electoral, se observa un fuerte entusiasmo de los
sectores juveniles por participar activamente de la gestión estatal, lo que
permite anticipar que la Renovación ofrecerá una propuesta con una inusitada
presencia de hombres y mujeres jóvenes.
-Incertidumbre
permanente
Los
dos grandes frentes nacionales atraviesan desde hace un tiempo una crisis que
en un horizonte cercano parecen lejos de ser superadas. El Frente de Todos está
en su peor momento en cuanto a aceptación de la sociedad se refiere. Tanto en
la gestión como en la administración del poder interno, solo generan decepción
en una ciudadanía cada vez más desilusionada con el futuro del país. A nivel
local, sus referentes demuestran a cada paso su desconexión con la realidad y
su falta de capacidad para elevar ante la Nación las demandas de los misioneros
que los depositaron en el Congreso de la Nación con su voto.

(DeConceptos.com)
En
la vereda de enfrente, Juntos por el Cambio vive un presente parecido. En medio
de una puja desmedida por espacios de poder, la sobrepoblación de referentes
con intenciones de ser candidatos, generan un estado de incertidumbre y
beligerancia permanente. La supuesta
unidad que intentan demostrar ante la opinión pública, sólo la pueden sostener
mediante una foto. La realidad dista mucho de estas demostraciones.

Recientemente, los diputados
misioneros de Juntos por el Cambio, dieron una muestra más de su actitud
mezquina y especuladora. La semana pasada, en oportunidad del tratamiento del
Consenso Fiscal, votaron una vez más en contra. Finalmente, esta importante
herramienta que permite resguardar la autonomía de las provincias y cumplir los
acuerdos económicos de la Nación, fue aprobada.
Queda claro, que al no tener la
responsabilidad de gobernar sólo votan contrariamente para legitimar falazmente
su rol de opositores, sin importar que ello implique un perjuicio para
Misiones. Esta postura de Arjol, Klipauka y Schiavoni contrasta fuertemente con
diputados de otras provincias que pertenecen a su mismo espacio pero que sí
tienen la responsabilidad de gobernar, como es el caso de Jujuy, Mendoza y
Corrientes que acompañaron el proyecto de ley del Consenso Fiscal con el
convencimiento de que éste instrumento es lo más conveniente para sus distritos
Por
Nicolás Marchiori (Abogado. Diplomado en
Manejo de Crisis y en Análisis de Procesos Electorales. Posgrado de
Especialización en Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la
Fundación Konrad Adenauer y del Centro de Análisis y Entrenamiento Político -
CAEP Colombia).-
