Se afirma, y
con razón, que la fortaleza de una cadena se sostiene en la solidez de sus
eslabones. Y la actividad yerbatera no escapa a ese concepto, ya que su
engranaje necesita de todas sus piezas para poder funcionar. Dentro de ese
esquema los cosecheros de yerba mate, más conocidos en la zona productora como
los tareferos, realizan una labor fundamental y que fue evolucionando con el
permanente apoyo del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Como bien
resume el presidente del Directorio del INYM, Juan José Szychowski, “todos los
integrantes de la actividad yerbatera son importantes y trabajamos para que
todos ellos sean beneficiados con nuestras acciones”.
Entrega
de indumentaria, implementación del Convenio de Corresponsabilidad Gremial,
provisión de kits sanitarios para prevenir el Covid, jornadas de capacitación;
financiamiento para la incorporación de tijeras automáticas, carritos y guiches
de carga de raídos, motosierras y motoguadañas en los yerbales componen el
abanico de beneficios que el INYM fue desplegando a partir de su creación en el
año 2002.
“Hace 15 años que me dedico a la
tarefa acá en Andresito y con los guinches hay mucha diferencia, se trabaja
mucho mejor en la carga”,decía allá por julio de 2012 Carlos, un tarefero de esta región del norte
misionero. En ese momento los productores y prestadores de servicio de cosecha
empezaban a incorporar estos equipos financiados por el INYM. “Todavía nos falta agarrarle la mano”,
añadía este trabajador, para luego remarcar que su cuerpo daba cuenta de la
diferencia entre la carga “a muque”(con la fuerza de brazos y espalda) y el sistema de guinches.

La
cosecha de yerba es un trabajo duro y la semi mecanización llegó para aliviar
esas jornadas exigentes y, al mismo tiempo, generar cosechas más rendidoras
para los tareferos. Con las tijeras automáticas, los carritos para sacar los
raídos y los guinches para la carga la tarea se organiza mejor y es posible
hacer más kilos en menos tiempo.
“Para nosotros mejoró el rendimiento
porque la gente ya no tiene que andar haciendo fuerza sobre su espalda, ahora
se deja el raído y con el carrito se saca a la calle. El personal se adaptó
rápido”,apuntaba en el año 2013 Hugo Cardozo, jefe de cuadrilla de un yerbal de la zona
de Puerto Esperanza.
Por
aquellos años el INYM también hizo su aporte para mejorar el trasporte de los
tareferos, acompañando un programa lanzado por el Gobierno de Misiones
destinado a financiar la compra de colectivos que se encontraban fuera del
servicio urbano. El Instituto bonificó a cada empresa yerbatera o prestador de
servicio cubriendo un tercio del valor de cada vehículo adquirido. Algunos de
estos colectivos aún se pueden ver circulando en temporada de zafra, recogiendo
a los hombres y mujeres que comienzan su viaje rumbo a la tarefa antes que
salga el sol.

-Capacitación para mejores cosechas
Las
jornadas de capacitación organizadas por el Área Técnica del INYM, con el
valioso aporte de los profesionales del INTA, de los ministerios del Agro de
Misiones y de Corrientes, sumado a los del sector privado e instituciones como
el RENATRE trasladaron conocimiento en el manejo de los yerbales, lo cual
también tuvo su impacto en los tareferos. Como bien señalaba Basilio Vera, un
encargado de cosecha de la zona de Puerto Illia, “en estas jornadas se aprende con los técnicos y se puede mejorar
cuando se quiere”. Sucede que la incorporación de nuevas herramientas como
las tijeras electrónicas, los guinches y los carritos orientó hacia un manejo
diferente de los yerbales para obtener una mayor cantidad de hoja verde en cada
cosecha. “Primero empezamos con cinco o
seis plantas con el sistema de cosecha de rama madura y desde ahí cambiamos y mejoramos cada día más
porque tenemos más trabajo y la planta rinde más, con cortes que dan más
kilos”, agregaba entusiasmado.

-“Un trabajo que se hizo visible”
Para
el director del INYM por los Trabajadores Rurales, Rubén Alves, la creación del
INYM marcó un antes y un después para el sector, ya que varios programas
pusieron en valor la tarea de los cosecheros. “Se hizo ‘visible’ la parte del
trabajador cosechero, el tarefero, que estaba en la sombra; ahora se lo ve como factor importante en la
cadena yerbatera. Se lo jerarquizó, con acciones del INYM como las
capacitaciones”, destacó el representante de UATRE. “Cada vez más se considera al
trabajador de la cosecha como un podador, como aquella persona que sabe cómo
trabajar a la planta y lograr que esa planta dé todos los años lo que tiene
para dar”, explicó.
-Tijeras electrónicas, rapidez y
eficiencia
Con
el Plan de Mejoramiento de la Cosecha, creado por el INYM en el 2010, los
productores y prestadores de servicio de cosecha y flete ya recibieron unos 300
guinches y más de 650 carritos de arrastre, a lo que se suman más de 500
tijeras automáticas que forman parte de los trabajos en los yerbales. Los
destinatarios finales de estas herramientas son los tareferos. “Toda la vida corté con tijera común y un
serrucho, pero hace un año que uso la tijera electrónica y se nota el cambio.
Con esto salen muchos más kilos, es más rápido y no cansa tanto porque se
engatilla y listo”, comentaba en la
zafra pasada Omar Fernández, a la par que cosechaba las ramas maduras de un
yerbal en Colonia Liebig, Corrientes. “Cortando
seis horas por día sacamos unos 5.000 kilos de hoja verde”, graficaba para luego explicar que su rutina
finaliza con la recarga de la batería y que, mientras se tomaba unos mates, se
ocupaba de engrasar y afilar la tijera.

Un
relato similar efectuaba hace un par semanas Mario Ramírez, en la localidad de
Jardín América. Con la experiencia de 23 años en la cosecha, recordaba que sus
comienzos fueron “con tijera manual y
serrucho, sin guantes para la protección de las manos”. El establecimiento
donde trabaja fue uno de los primeros en incorporar la semi mecanización en la
cosecha, con tijeras electrónicas, carritos, guinches y, más recientemente,
quebradoras automáticas. Esta iniciativa privada modificó sustancialmente los
niveles de producción y, lo que también es importante, las condiciones del
personal. ¿A quién no le gusta trabajar con la ropa adecuada, la protección que
corresponde y con las herramientas indicadas?. “Cuando entré acá vino a la tijera electrónica y el trabajo se hizo más
fácil”, rememoraba Mario, para luego reiterar que “con la otra (la tijera común) era muy cansador”.

-“Una herramienta fundamental”
A
la par que se iban dando estos avances en las herramientas para aliviar el
trabajo, también se fueron generando mecanismos que contemplaban la situación
laboral de los tareferos, como sus aportes y contribuciones al Sistema de
Seguridad Social. Nuevamente con fuerte impulso del INYM, en el 2015 comenzó a
implementarse el Convenio de Corresponsabilidad Gremial, a partir de un acuerdo
entre las asociaciones de trabajadores rurales y de productores y secaderos,
con intervención de la Secretaría de Seguridad Social de la Nación y del INYM.
Desde mayo de ese año el pago de aportes y contribuciones por parte de los
empleadores de las actividades de cosecha de hoja verde, tareas culturales en
plantaciones y secanza (es decir; los productores, prestadores de servicio de
cosecha y flete y secadores), se concreta al momento en que éstos comercializan
sus productos.
Para
Alves la puesta en marcha de la Corresponsabilidad Gremial fue “un verdadero hito” que marcó un cambio en la realidad de los
obreros de la yerba mate. “La herramienta
fundamental fue ese convenio porque sirvió a toda la cadena, pero
particularmente benefició a los trabajadores porque impulsó muy fuerte la
formalización del empleo en la actividad yerbatera”, destacó.

-El desafío de la pandemia
La
irrupción del Coronavirus a escala planetaria fue un golpe durísimo para todos
y significó un gran desafío en aquellos sectores que debieron continuar sus
actividades, como el rubro de la alimentación al que pertenece la yerba mate.
Rápidos
de reflejos, los yerbateros comenzaron a implementar protocolos sanitarios en
todo el proceso de producción y elaboración. Aquí también el INYM hizo su
aporte y ni bien comenzó la cuarentena instrumentó el Programa Mate Seguro,
permitiendo a miles de trabajadores de la cosecha de Misiones y el norte de
Corrientes contar con máscaras faciales, alcohol sanitizante y rociadores. Como
bien señala el representante de los trabajadores rurales en el INYM, todos los involucrados en la actividad
reaccionaron de manera inmediata y con eficacia. “Los obreros rurales no pararon, su responsabilidad es enorme y hacen
su aporte desde el momento en que se trasladan a las chacras; a tal punto se
pusieron al hombro esa responsabilidad y mantuvieron los cuidados que hasta la
fecha no tenemos ningún caso entre nuestros trabajadores”, concluyó Alves.